El nuevo vestido de flores favorito de Instagram no es ni de Zara ni de Mango

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En agosto de 1969, alrededor de medio millón de personas se dieron cita en el festival de música más famoso de la historia, Woodstock. Ninguno de los presentes en aquella granja de Bethel, un pueblo situado a un par de horas de Manhattan, se podía imaginar que más de medio siglo después su estilo seguiría inspirando a la industria de la moda contemporánea.

Si bien fueron los flecos, los pañuelos en la cabeza, el tie dye o los crop tops, además de los vestidos largos tipo túnica, las prendas más icónicas del legado de Woodstock, hay un estampado que se ha reinterpretado una y mil millones de veces más desde entonces, el de flores.

Solo hay que ver cómo es el vestido de flores de moda en Instagram -spoiler: no es de Zara ni de Mango por una vez- para ponerlo en evidencia. Inspirado en la exaltación de los colores vivos que convertían este tipo de prendas en un canto al optimismo, al pacifismo y a la libertad, y apoyado en unas líneas eminentemente setenteras, todo muy retro, High Spirits ha diseñado un minivestido que ha conquistado a algunas de las influencers más influyentes del panorama nacional, como es el caso de María Pombo y María Fernández Rubíes.

No es de extrañar que ambas presuman de tenerlo en su armario porque es una pieza ideal, que a todas sus virtudes estéticas -mención especial para el contraste de las mangas tres cuartos campanadas con el corte mini del vestido y del escote pronunciado a la espalda con el cuello redondo y cerrado de la parte frontal- añade una no menos valiosa: su versatilidad para poder estar durante todo el año en la primera línea del armario. En verano, era el vestido perfecto para una fiesta playera nocturna pero el resto del año lo es para lucir en cualquier contexto si lo acompañas por unas medias y unos botines o botas altas setenteras, por ejemplo.

Homenaje al ‘Flower Power’

Aunque es inevitable que el vestido de High Spirits nos recuerde a Woodstock por la conexión del festival de música con el movimiento hippie y de este con las flores como símbolo de sus valores, el vestido en cuestión está inspirado sobre todo en la moda de los años 70. De hecho, bien podría llevarlo perfectamente Meghan Draper en la Nueva York de esa década que retrató en su segunda mitad esa serie imprescindible para los amantes de la moda (y de muchos otros ámbitos de la vida) que es Mad Men.

Bien es cierto que a su vez, y aquí se muerde la cola la pescadilla de turno, la moda de los 70 estuvo muy alimentada por el movimiento Flower Power, del cual Woodstock fue uno de sus episodios más conocidos pero no su origen, que tuvo lugar cuatro años antes, en 1965.

Ese año, Allan Ginsberg, personaje que recientemente recobró cierto protagonismo en la agenda social gracias al éxito de la película El juicio de los 7 de Chicago, nominada al Oscar a la mejor película en la última edición de los prestigiosos premios, originó este movimiento pacifista que nació como oposición a la guerra de Vietnam y el reclutamiento casi obligatorio.

Él fue quien defendió el uso de las flores como “armas” estratégicas para las manifestaciones de la época en su ensayo How to make a March/Spectacle. Quedaban todavía dos años para Woodstock y las flores ya eran la imagen del movimiento.

Fans at the Woodstock Music Festival, Bethel, New York, 15th-17th August 1969. (Photo by Pictorial Parade/Hulton Archive/Getty Images)
Fans at the Woodstock Music Festival, Bethel, New York, 15th-17th August 1969. (Photo by Pictorial Parade/Hulton Archive/Getty Images)

El festival no hizo más que acrecentar la fama de este y otros detalles estéticos propios del Flower Power, tren que las firmas que marcaban tendencia en la época no dejaron pasar. Tomaron los elementos estéticos más carismáticos del movimiento y los plasmaron en un estilo pop, donde los colores distorsionados, la psicodelia, la minifalda y, cómo no, el estampado de flores, fueron los protagonistas absolutos.

Tenía razón el activista social Abbie Hoffman cuando en 1967, a medio camino entre el ensayo de Allan Ginsberg y la celebración del festival de Woodstock, después de organizar la marcha Flower Brigade en mayo de dicho año respondida con violencia por las autoridades, escribió lo siguiente en la revista MIN: “El grito de ‘Flower Power’ se hace eco a través de la tierra. No se marchitará”.

No solo no se marchitó, sino que pervive en símbolos tan potentes de nuestro tiempo a través de disciplinas artísticas como la moda, y el nuevo vestido estampado de flores favorito de Instagram es un ejemplo perfecto de ello.

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