El vertido de Fukushima se basará en "altos estándares de seguridad", según el OIEA

Tokio, 20 ene (EFE).- El Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) señaló hoy que el vertido al mar de agua contaminada y procesada de la central nuclear de Fukushima previsto para los próximos meses se basará "en los más altos estándares internacionales de seguridad", ante la inquietud de países vecinos y del Pacífico.

El director del departamento de seguridad nuclear del OIEA, Gustavo Caruso, se pronunció así durante una rueda de prensa ofrecida este viernes en Tokio, con motivo de la cuarta visita a Japón de una misión de este organismo dirigida a supervisar los preparativos para el vertido desde la accidentada planta de Fukushima Daiichi.

La descarga al Pacífico de agua tratada para retirar la mayor parte de isótopos radiactivos se llevará cabo "cumpliendo los más altos estándares internacionales de seguridad" que ha fijado el regulador nuclear nipón (NRA) y que se basan en los de la propia OIEA, afirmó Caruso.

El cumplimiento de estos estándares garantiza que el vertido "será seguro para la salud humana", dijo el experto, quien también señaló que la OIEA se encargará de "vigilar que se respetan los niveles exigidos" en aguas próximas a la planta antes, durante y después de la descarga.

"Continuaremos monitorizando esto durante muchos años", dijo el enviado de la agencia de la ONU cuyo cometido es velar por el uso seguro y pacífico de la energía nuclear.

La OIEA ya ha comenzado a recoger muestras marinas de las aguas próximas a la central y en varias distancias a su alrededor. Las muestran se enviarán luego a laboratorios propios del organismo y a otros independientes, con vistas a medir el posible impacto medioambiental del vertido y determinar si hay alteraciones que pudieran tener efectos en la salud humana.

"Todos estos datos contribuirán a la transparencia y al conocimiento de la situación", destacó Caruso.

El plan de las autoridades niponas para verter al mar el agua de Fukushima Daiichi sigue contando con el rechazo de los pescadores locales, cuyas actividades aún no se han recuperado del impacto del desastre atómico desencadenado por el terremoto y el tsunami de 2011.

A esta oposición se han sumado las quejas de países vecinos como Corea del Sur y China, así como las naciones insulares del Pacífico, que el pasado miércoles instaron a Japón a replantearse el vertido al considerar necesarios "más datos e información" sobre su impacto en la salud humana y el medio ambiente.

El Gobierno nipón tiene previsto proceder al vertido entre la próxima primavera o el verano, según el plan revisado que aprobó el pasado día 13.

Se trata del agua contaminada con residuos radiactivos tras emplearse para refrigerar los reactores o filtrarse dentro de las instalaciones nucleares, de la que se almacenan unos 1,29 millones de metros cúbicos en bidones dentro de unas instalaciones atómicas donde se agota el espacio.

Ese agua es tratada con un sistema de procesamiento que elimina la mayoría de los materiales radiactivos considerados peligrosos, a excepción del tritio, un isótopo presente en la naturaleza, aunque en baja concentración.

Las autoridades niponas afirman que el vertido tendrá unos niveles de radiactividad por debajo del tope fijado por la Organización Mundial de la Salud para el agua potable, y que por tanto no presentará riesgos para la salud humana ni para el medio ambiente.

La OIEA tiene previsto enviar otra misión a Japón durante el segundo trimestre del año, y a partir de todas estas visitas y de sus comunicaciones con las autoridades niponas elaborará un informe de conclusiones hacia mediados de año, según explicó Caruso. E

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