¿Veremos animales extintos en los zoos en un futuro cercano?

Representación artística de mamuts. (Crédito imagen: Yahoo noticias).
Representación artística de mamuts. (Crédito imagen: Yahoo noticias).

El año pasado investigadores de Harvard declararon estar apunto tecnológicamente de poder clonar un mamut. Esa extinta criatura, icono de la edad del hielo que nos dejó hace alrededor de 4000 años, es “relativamente” sencilla de resucitar por dos motivos: 1 contamos con muestras “frescas” de su ADN gracias a los ejemplares que encontramos congelados en el permafrost; y 2 existen parientes cercanos vivos que facilitarían la hibridación y la maternidad subrogada (por ejemplo el elefante asiático). La pregunta es: ¿lo haremos? ¿es ético hacerlo simplemente porque podemos? En la web de la BBC, la periodista Christine Ro ha hablado del asunto con tres expertos en la materia, y a buen seguro sus opiniones te dejarán pensando un rato.

Pero antes de entrar en el artículo de Christine Ro piensa en un zoo actual y moderno (por ejemplo el Biopark de Valencia). Para algunos se trata de uno de esos lugares en los que disfrutar con tus hijos contemplando a una buena colección de animales bien atendidos, exhibidos en hábitats amplios en los que se intenta recrear el aspecto de su hogar natural. Sin embargo, muchos conservacionistas creen en realidad que un zoo es una cárcel “camuflada” en el que un buen número de animales estresados, pasan aburridos su existencia añorando las motivaciones propias de la vida en libertad. No dejan de tener razón, y por ello cada vez más y más zoológicos (con el de San Diego a la vanguardia) encuentran su razón de ser en los programas de biodiversidad, convirtiéndose de hecho en laboratorios donde los biólogos tratan de conservar vivos a los últimos ejemplares de animales en peligro extremo de extinción.

Tras leer estos dos primeros párrafos ¿dónde crees que podríamos solazarnos en el futuro en presencia de un ejemplar clonado de mamut, de un majestuoso bucardo revivido, o de copias exactas del recientemente fallecido de Sudán? Exacto, en un zoológico. Pero eso no es todo, en el futuro alguno de los servicios que podría ofrecerse en estos centros sin duda sorprenderían al más pintado. ¿Te imaginas pagando un dineral por comer una delicatesen, pongamos carne de pangolín clonado, o por abatir a un ejemplar de rinoceronte negro? Pues tal vez todo ello esté al alcance de algunos privilegiados en los zoos y safaris del futuro.

La ciencia ha avanzado enormemente desde 1996, cuando para traer al mundo a la oveja Dolly hizo falta trabajar con 277 embriones clonados. Hoy en día, de cada 100 embriones de ganado bovino transferidos (ya se clonan vacas, en efecto), nacen entre 10 y 20 animales. ¡El avance ha sido asombroso y la tecnología ya tiene aplicación! En los Estados Unidos por ejemplo, ya es bastante común que los ganaderos clonen a sus sementales mejor cotizados, proceso que pese a no ser barato (cuesta alrededor de 15.000 USD) es asequible y rentable con ejemplares de toro excepcionales que se desee conservar como reproductores.

Obviamente clonar un mamut sería mucho más caro, pero a pesar de las alarmas éticas que la palabra clonación enciende en nuestros cerebros, las encuestas demuestran que la opinión pública no vería con malos ojos que estas técnicas se emplearan en procesos de conservación de especies animales en peligro de extinción.

Ejemplar disecado de paloma migratoria, animal que pasó de 5.000 millones de ejemplares a cero en un tiempo récord por la acción del hombre. (Crédito imagen: The Telegraph).
Ejemplar disecado de paloma migratoria, animal que pasó de 5.000 millones de ejemplares a cero en un tiempo récord por la acción del hombre. (Crédito imagen: The Telegraph).

Carrie Friese, socióloga de La Escuela de Económicas de Londres y autora del libro “Clonando Vida Salvaje”, una de las expertas consultada por la periodista de la BBC Christine Ro, imagina los zoos del futuro como lugares en los que los animales no serán las únicas estrellas con capacidad de atracción sobre el público. “En los parques de des-extinción, los visitantes acudirán no solo para contemplar animales ‘resucitados’ sino para celebrar el ingenio humano. La atracción vendrá tanto de la habilidad que posibilita traer de vuelta a la vida a la paloma migratoria, como de la oportunidad de contemplarla.

Para hacer esto, tal y como explica Xiuchun Tian, profesora de biotecnología en en la Universidad de Connecticut, habría que mapear el genoma completo de esta ave, que una vez fue la más numerosa en Norteamérica, y después mutar el genoma de una paloma común para que se asemeje al de su pariente extinta. Algo que ya es posible gracias a los editores del genoma basados en tecnología CRISPR.

Tian cree que si existiera financiación y voluntad política, en 10 años los zoológicos podrían estar poblados con especies animales raras e incluso en peligro de extinción. En parte ya se hacen cosas así. Por lo que comenta, el zoo de San Diego ya ha realizado tareas de este tipo. En el año 2000 esta institución planeó exhibir un ejemplar clonado de gaur (búfalo indio) llamado Noah, aunque murió de infección a los dos días. Más tarde, el zoo albergó a Jahava, un ejemplar de banteng durante 7 años.

Cocinero japonés mostrando un ejemplar de pez globo para elaborar fugu. (Crédito Imagen: The Telegraph).
Cocinero japonés mostrando un ejemplar de pez globo para elaborar fugu. (Crédito Imagen: The Telegraph).

Teniendo en cuenta que avanzamos hacia una sociedad de sibaritas aburridos, que compiten por subir a sus redes sociales fotos que involucren experiencias exclusivas, es probable que en el futuro la clonación incida incluso en el turismo. Para Daniel Wright, conferenciante en gestión del turismo de la Universidad de Central Lancashire y autor de un trabajo sobre clonación y turismo, las clases adineradas podrían pagar fortunas por cazar ejemplares clonados en Sudáfrica, o por comer animales clonados en Japón (ciertas especie de fugu comienzan a escasear por la sobrepesca). Puede sonar contraproducente, pero algo así ya se hace en Namibia, donde el gobierno permite cazar cada año un número muy bajo de rinocerontes negros, especie en peligro de extinción. ¿La razón? Solo se permite cazar animales que ya no están en edad reproductiva, y con cuantioso dinero obtenido por su caza se financian los programas conservacionistas de esta misma especie.

¿Os imagináis parques safaris en Asia donde se criasen (y cazasen) rinocerontes clonados? Tal vez así se podría detener la locura de su caza furtiva a la que conduce el desorbitado precio que alcanzan sus cuernos. ¿Veremos en las praderas de Asturias pastar ejemplares clonados de buey de Kobe para disfrutar de su carne única? Solo el futuro podrá darnos respuesta a tanto interrogante.

PD. Olvídate por el momento de clonar dinosaurios, al contrario de lo que sucede con los mamuts, no tenemos muestras frescas de ADN ni conservamos parientes vivos lo suficientemente cercanos evolutivamente como para crear un Parque Jurásico real.

Me enteré leyendo BBC future.

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