Son muchos los que ven en esta imagen de Meghan Markle algo más: hay una teoría circulando

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Uno de los planos de Meghan Markle en el funeral. (Photo: BBC)
Uno de los planos de Meghan Markle en el funeral. (Photo: BBC)

Uno de los planos de Meghan Markle en el funeral. (Photo: BBC)

Meghan Markle, duquesa de Sussex, es, para bien y para mal, una figura pública que no deja indiferente a nadie en el Reino Unido. Por eso, y aunque muchas veces no lo pretende, sus gestos y su presencia se convierten en noticia y son examinados con lupa.

Una imagen que ella misma ha protagonizado está dando mucho de qué hablar en las últimas horas. Sucedió durante el funeral de Isabel II, que Markle vivió en segunda fila junto a su marido, el príncipe Harry.

Por casualidad o no, en muchos planos de la retransmisión la duquesa apareció oculta detrás de una vela gigante. Y, en otras ocasiones, quedaba tapada por Tim Laurence, el esposo de la princesa Ana, que tiene una altura considerable.

Algunos medios británicos, como el Mail Online, explican que Markle quedó “escondida” detrás de una vela y de uno de los miembros más altos de la familia real.

“Una gran vela de la iglesia también se interponía entre ella y las cámaras de televisión, mientras que su sombrero de ala ancha dificultaba aún más que los fans la vieran”, señala el artículo.

Todo ello, apunta el periódico, provocó que quien quería ver a Markle tenía que “luchar” por conseguirlo.

La capilla del castillo de Windsor albergó el último homenaje público a la reina Isabel II, fallecida el 8 de septiembre, en presencia de unos 800 invitados que despidieron a la difunta monarca en el mismo lugar donde se celebró el funeral por su marido, el príncipe Felipe.

Aquel funeral, marcado por las restricciones frente a la pandemia de COVID-19, brindó una imagen de soledad de la entonces reina, a la que este lunes Reino Unido ha ofrecido un último gran homenaje nacional, primero en la abadía de Westminster y luego en la capilla de San Jorge, en Windsor.

El féretro de Isabel II entró en el templo seguido de nuevo por los principales miembros de la familia real, entre ellos el rey Carlos III y su esposa, la reina consorte Camila. El deán de Windsor presidió una ceremonia puramente religiosa en la que también participó el arzobispo de Canterbury, Justin Welby.

Este artículo apareció originalmente en El HuffPost y ha sido actualizado.

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