Los vecinos de La Palma hallan refugio en tierra y mar mientras el volcán sepulta pueblos en ceniza

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Luis y Margaritte tuvieron que dejar su casa de la noche a la mañana y a toda prisa, como el resto de residentes afectados por la erupción de La Palma.

Pero ellos encontraron refugio en el mar, en una pequeña embarcación que les permite no alejarse de su hogar, en Tazacorte.

"Allí nos asignaron una cama en el cuartel de los militares de Santa Cruz de La Palma y entonces dices, como vamos a ir a Santa Cruz de la Palma, nosotros vivimos aquí. Y entonces se me ocurrió una idea 'vamos a probar a ir a la lancha, es una lancha vieja que está ahí pero vamos, podemos llevarnos algunas cosas' y nos instalamos aquí", cuenta Luis Rodríguez, evacuado de La Palma.

A pesar de estar en el agua, la pareja de 80 y 90 años sigue preocupada por el avance de la lava.

Margaritte Straates dice que "si la lava baja en línea recta, bueno, puede pillarnos o no puede pillarnos, pero si baja en línea recta y después hay un montículo y se divide? o se parte en tres? Nadie puede decir lo que va a pasar, nadie puede decirlo. "

"Vi salir el volcán cuando salió, noté unos movimientos de tierra, me asomo y plaf! Una explosión enorme", recuerda Luis.

Kilos de solidaridad en Los Llanos

En el refugio de Los Llanos de Aridane se notan los kilos de solidaridad de quienes se han volcado con los vecinos. Aunque los voluntarios insisten en que harán falta más ayudas económicas para paliar una situación que ven alargarse en el tiempo.

Elena Pais, directora del centro de emergencias, asegura que "todo el mundo viene muy afectado, sea más joven, sea mayor, hay algunos que lo controlan mejor, pero la situación y el drama que se está viviendo es muy duro."

"Lo mas complicado con diferencia es la incertidumbre, esa gente que dice 'es que la lava esta a un kilometro de mi casa y se va a parar? no se va a parar? cuando voy a poder ir a buscar cosas?", añade el psicólogo Cristo Fernández.

Pueblos fantasma sepultados en ceniza

En una de las zonas de exclusión, en la parte sur del volcán, es difícil reconocer el paisaje. Desde que los residentes fueran evacuados el 19 de septiembre, se ha convertido en un pueblo fantasma sepultado por la ceniza del volcán.

Las autoridades advierten de que esa acumulación puede ser peligrosa. "Si esta zona acumula varios centímetros se producirían derrumbes de terrazas o tejados", dice Stravos Meletlidis, vulcanólogo del Instituto Nacional de Geografía.

Aunque no les ha afectado la lava, nadie está a salvo del Cumbre Vieja. Las cenizas de su erupción han llegado hasta la isla de Cuba.

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