Vaya, resulta que igual no es esquizofrenia, sino simpatía por VOX.

C. Chaparro
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Hoy parte de la prensa y de las redes sociales se llena de titulares estigmatizando, de nuevo, a la esquizofrenia, sólo por una maldita guerra política. ¿Sabemos si la persona que ha mandado la navaja aparentemente ensangrentada a la ministra Reyes Maroto había dejado de tomar la medicación y había sufrido un brote? ¿O, sin embargo, han sido sus ideas contra el gobierno las que le han llevado a hacerlo? Leo en Público que está emparentado de manera lejana con Iván Espinosa de los Monteros.

Leo también en La Marea que este mismo hombre ha enviado más de 800 mensajes a maldita.es expresando sus simpatías por VOX y poniendo en la diana a los colectivos objetivo del discurso de odio de la formación de Santiago Abascal.

Así que, ¿qué es lo que ha movido a esta persona a mandar la navaja con restos aparentes de sangre?

Ya está bien de estigmatizar a los enfermos mentales.

¿Os imagináis cómo se sienten hoy los enfermos de esquizofrenia, y sus familias, al ver ciertos comentarios amarillistas que sólo quieren entrar en una despiadada guerra política contra el adversario?

La navaja que llegó hasta la secretaria de Reyes Maroto.
La navaja que llegó hasta la secretaria de Reyes Maroto.

¿Os acordáis de cuando la gente con VIH vivía aterrorizada porque lo descubrieran sus amigos, sus vecinos o en el trabajo? 

¿Os acordáis del estigma? La gente no quería ni acercarse a ellos. Ni siquiera respirar el aire que respiraban ellos. 

Pues así se sienten las personas con esquizofrenia. Y más, viendo algunos titulares de hoy. Asustadas por la posibilidad de que alguien de su entorno sepa que sufren esta patología. Viven con terror al estigma, a que su inquilino no le renueve el contrato de alquiler, a que su jefe les despida, a que sus amigos les hagan el vacío, a no encontrar pareja. 

Hace poco tuve la posibilidad de charlar con varios de ellos y con personal médico, gracias a un proyecto de podcasts de Lundbeck para visibilizar las enormes trabas y la falta de atención con las que se encuentran en España los enfermos con problemas de salud mental. Uno de los pacientes, un hombre de cuarenta años, me contaba, casi llorando, que había renunciado a tener pareja. ¿Cuándo le cuento mi enfermedad? ¿En la primera cita o cuando ya tengamos más confianza y me diga que la he engañado? ¿Cómo le cuento que no tengo brotes, que estoy medicado y soy perfectamente estable, que soy como cualquier otra persona sólo que con medicación diaria? ¿Cómo me va a creer si para la sociedad las personas con esquizofrenia somos asesinos en potencia que podemos degollar a cualquiera en cualquiere momento?

Apestados de los que hay que alejarse. O que hay que recluir en cárceles para enfermos -no en sanatorios, no, en cárceles- y así evitar que transiten en sociedad junto a personas normales.

¿Os imagináis los que ahora mismo estarán pensando en quitarse la vida por esos titulares y lo que implican? No exagero. Uno de cada diez diagnosticados con esquizofrenia termina quitándose la vida, según datos recopilados por Enrique Esbec1 y Enrique Echeburúa, de las Universidades Complutense de Madrid y del País Vasco.

En ese mismo estudio los investigadores cuentan que es mucho más probable que estas personas tiendan a hacerse daño a sí mismas que a los demás, y que lo que realmente falla en España no son ellos, sino la atención a la salud mental de los españoles. "Un grupo importante de los enfermos (hasta el 40%) no reciben una terapia adecuada, abandonan la medicación o la toman de forma irregular".

¿Sabemos si la persona que ha mandado la navaja a la ministra Reyes Maroto había dejado de tomar la medicación y había sufrido un brote? ¿O han sido sus ideas contra el gobierno las que le han llevado a hacerlo? Leo en Público que está emparentado con Iván Espinosa de los Monteros.

¿Qué es, una cosa o la otra?

¿Somos conscientes del tremendo daño que estamos haciendo a la población con esquizofrenia -casi un uno por ciento de los españoles- y de cómo les estigmatizamos de nuevo? 

La Confederación Salud Mental España ha pedido rectificar las informaciones de los medios de comunicación que relacionan la esquizofrenia con las amenazas recibidas este lunes por la ministra Reyes Maroto.

Pienso en todas las personas que padecen esquizofrenia y que hoy tienen más miedo que nunca a que alguien se entere.