¿La variante Ómicron marcará el fin del Covid-19 en todo el mundo?

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La oleada de contagios y la cobertura de vacunación dejan entrever la luz al final del túnel, según algunos científicos que prevén una inmunidad colectiva en los próximos meses. Sin embargo, la prudencia sigue siendo necesaria y otros escenarios mucho menos alentadores podrían acabar con la esperanza de salir de la crisis.

¿Será el 2022 el año de la vuelta a "la vida de antes"? Un optimismo cauteloso parece haberse apoderado de los expertos en salud en los últimos días. "Tal vez sea la última variante, tal vez sea la última ola, tal vez esta ola nos permita adquirir un tipo de inmunidad", dijo el pasado 3 de enero el ministro francés de la Salud, Olivier Véran.

Las autoridades sanitarias danesas también comparten esta opinión. "Creo que nos quedan un par de meses, y luego espero que la infección empiece a menguar y volvamos a la vida normal", expresó Tyra Grove Krause, epidemióloga jefe de Dinamarca. La científica presentó los resultados de un estudio que confirma que la variante Ómicron no es peligrosa.

Según dicho estudio, el riesgo de hospitalización asociado a la variante que surgió en noviembre en Sudáfrica representa sólo la mitad de aquel de la variante Delta.

Ómicron, menos letal pero más contagiosa, junto con nuestra cobertura de vacunación, podría permitirnos adquirir una inmunidad natural al virus. "A la larga, hay esperanza y el Sars-CoV-2 pasará a ser parte de los otros coronavirus humanos estacionales que nos provocan resfriados y dolores de garganta cada invierno", declaró el epidemiólogo Arnaud Fontanet al periódico francés 'Journal du Dimanche'.

La desigualdad de la vacunación en cuestión

Así pues, la inmunidad colectiva no estaría muy lejos... "Pero todavía no sabemos nada sobre la duración de la inmunidad a esta variante", aclara Samuel Alizon, investigador del CNRS y especialista en la modelización de las enfermedades infecciosas, contactado por France 24.

Por el momento, es difícil saber cuándo podría materializarse esta inmunidad, o cuánto tiempo podría durar. Además, dos años después de la aparición del Covid-19 y sus múltiples variantes, es necesario seguir teniendo precaución. "Con cinco variantes preocupantes en 2021, parece excesivamente optimista pensar que no habrá ninguna nueva variante en 2022", añade el investigador.

Entrevistado por France 24, Yves Coppieters, profesor de salud pública en la Universidad Libre de Bélgica, también cree que es prematuro decir que esta quinta ola será la última. "Decir eso es olvidar que la pandemia no está siendo gestionada a escala mundial", agrega.

Para el epidemiólogo, la desigualdad en la vacunación, sobre todo en el continente africano, seguirá permitiendo la circulación del virus y favoreciendo la aparición de nuevas variantes. "Así que no estamos a salvo de una mala sorpresa, aunque pensemos que las próximas mutaciones serán probablemente más contagiosas y menos virulentas", explica Yves Coppieters, para quien la aparición de una nueva variante en primavera es un escenario bastante factible.

Se esperan semanas complicadas en los hospitales

Muchos expertos en salud también advierten del precio que hay que pagar para conseguir la todavía incierta inmunidad de rebaño. Ómicron puede ser menos peligrosa, pero el elevado número de contagios puede provocar sistemáticamente un aumento del número de pacientes hospitalizados.

"Según nuestras previsiones, aunque la epidemia disminuya a partir del 15 de enero, la virulencia de ómicron sea un tercio de la de delta y todas las personas vacunadas reciban un refuerzo, los servicios de cuidados intensivos estarán bajo una gran presión en febrero", afirma Samuel Alizon.

"Lo que está claro es que el mes de enero va a ser muy complicado porque todavía hay muchas incógnitas sobre los efectos de ómicron tanto en el funcionamiento de la sociedad como en los sistemas hospitalarios", afirma, por su parte, Yves Coppieters.

La situación se verá agravada por el hecho de que a las hospitalizaciones por Covid-19 se sumarán otras patologías, incluidas las enfermedades invernales como la gripe.

En promedio, en los últimos siete días se han infectado más de 160.000 personas diariamente, con un pico el martes con cerca de 300.000, según las autoridades sanitarias francesas.

La presión hospitalaria aumentó de nuevo hasta alcanzar un total de 19.000 pacientes ingresados el domingo por la noche, de los cuales más de 3.500 se encuentran en cuidados intensivos, aunque los niveles son más bajos que en los picos anteriores.

Este artículo fue adaptado de su original en francés

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