Por qué las vacunas nasales podrían ayudar a combatir nuevas variantes del coronavirus

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Una vacuna intranasal podría ayudar a combatir nuevas variantes víricas | imagen Yale University
Una vacuna intranasal podría ayudar a combatir nuevas variantes víricas | imagen Yale University

El pasado lunes la Organización Mundial de la Salud (OMS) aprobó el uso de emergencia de la vacuna NOVAVAX y la Agencia Europea del Medicamento (EMA) concedió a su vez autorización para su uso entre los países miembros. Se trata de la quinta vacuna contra la COVID-19 que se ha aprobado en poco más de un año, un rotundo éxito de la investigación científica que, no obstante, tan solo representa el primer paso en su desarrollo y mejora.

De entre las miles y miles de variantes diferentes del coronavirus SARS-CoV-2, han surgido algunas que, por sus características propias, resultan más contagiosas o despliegan efectos más graves. Son las denominadas “Variantes de Preocupación” (VOC, Variant of Concern), como Delta y Ómicron, las que empujan a los científicos a trabajar para determinar si las vacunas y los refuerzos existentes siguen siendo efectivos contra ellas. Esta ardua tarea en la lucha contra la COVID no solo se centra en desarrollar nuevas vacunas, más eficaces y específicas, sino que también investiga cuál puede ser la mejor manera de administrarlas.

Un nuevo estudio publicado estos días en Science Immunology señala que una vacuna nasal podría ofrecer ventajas adicionales contra la COVID-19 en comparación con las tradicionales inyecciones intramusculares. “La mejor defensa inmunológica se produce en la puerta, combatiendo a los virus justo en el lugar por el que intentan ingresar”, explica Akiko Iwasaki, catedrática de inmunología en la Universidad de Yale y autora principal del estudio.

Las membranas mucosas incorporan su propio sistema de defensa que combate los patógenos transmitidos por el aire o los alimentos. Estos tejidos actúan como primera barrera produciendo células B, que a su vez secretan anticuerpos. De esta manera, y a diferencia de las vacunas que provocan una respuesta inmunitaria en todo el sistema, los anticuerpos IgA actúan localmente en las superficies mucosas que se encuentran en la nariz, el estómago y los pulmones.

Los estudios preliminares sugieren que Ómicron se multiplica 70 veces más rápido en los bronquios humanos, lo que podría explicar por qué esta variante es capaz de transmitirse más rápido. Por eso resulta lógico pensar que una vacuna nasal podría ayudar a combatir el virus de manera más temprana y el laboratorio dirigido por Iwasaki en Yale ha querido comprobar las prestaciones de una vacuna nasal frente a las intramusculares. Para ello probaron una vacuna basada en proteínas diseñada para reactivar una respuesta inmune IgA, administrándola a ratones mediante inyecciones y también por vía intranasal.

Los resultados muestran que, aunque los dos métodos de administración aumentaron los niveles de anticuerpos en sangre de los ratones, solo la vacuna nasal “permitió la secreción de IgA en los pulmones, donde los virus respiratorios deben alojarse para infectar al huésped”. Las conclusiones del estudio apuntan a que la vacunación intranasal proporcionó una protección de base amplia contra los virus respiratorios en ratones, mientras que la inmunización mediante inyección para obtener protección en todo el cuerpo, no lo hizo.

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Referencias científicas y más información:

Oh, Ji Eun, et al. «Intranasal priming induces local lung-resident B cell populations that secrete protective mucosal antiviral IgA». Science Immunology, Diciembre 2021, DOI:/10.1126/sciimmunol.abj5129

Bill Hathaway “Nasal vaccine may aid fight against new viral variants” Yale University

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