Qué pasa si me contagio de Covid-19 entre la primera y segunda dosis de la vacuna

Mónica De Haro
·7 min de lectura
La primera respuesta inmune del cuerpo después de la vacunación es la producción de anticuerpos, que se adhieren al virus y evitan que ingrese a las células del cuerpo y las use para producir más virus. Pero después de recibir una vacuna, solo estás realmente protegido al cabo de unas pocas semanas. El cuerpo necesita tiempo para "procesar" la información y reaccionar de manera apropiada.(Foto: Getty)
La primera respuesta inmune del cuerpo después de la vacunación es la producción de anticuerpos, que se adhieren al virus y evitan que ingrese a las células del cuerpo y las use para producir más virus. Pero después de recibir una vacuna, solo estás realmente protegido al cabo de unas pocas semanas. El cuerpo necesita tiempo para "procesar" la información y reaccionar de manera apropiada.(Foto: Getty)

Empecemos recordando que ninguna vacuna es completamente eficaz, por lo que debemos seguir tomando las precauciones recomendadas para evitar infecciones. Es una norma general que se aplica a todos los fármacos y vacunas, incluso la del coronavirus; ya que como ocurre con las otras vacunas autorizadas, la inmunización (entendida como protección frente a la enfermedad) no está asegurada en el cien por cien de las personas vacunadas.

Sin embargo, la vacuna actualmente autorizada en la Unión Europea (Comirnaty, de Pfizer/BioNTech) produce una respuesta inmune protectora en el 95 por ciento de las personas vacunadas con 2 dosis, administradas con una separación entre dosis de 21 días. Muy similar a la de Moderna, Oxford/AstraZeneca y la Sputnik V. Todas requieren la administración de dos dosis para conseguir una respuesta inmune adecuada.

La protección no es inmediata

Lo normal es que tu cuerpo tarde una o dos semanas en generar cierta protección con la primera dosis de vacuna, según se recoge en la guía de vacunación de UK. De hecho, algunas personas aún pueden contraer la Covid-19 a pesar de recibir una vacuna, aunque las probabilidades disminuyen notablemente tras la primera dosis y los síntomas deberían ser menos graves.

“Incluso cuando tú estás vacunado y la vacuna ha funcionado puede que el virus te intente atacar, que lo tengas en tus vías respiratorias y mientras los estás peleando puedas ser contagioso”, nos cuenta Matilde Cañelles, inmunóloga e investigadora del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

La protección óptima de la vacuna de Pfizer/BioNTEch se obtiene transcurridos 7 días tras haber recibido la segunda dosis. No obstante, hay que matizar, porque los datos proporcionados por los ensayos de la vacuna apuntan que se evitan los casos más graves de la enfermedad pero no que se evite la infección, es decir, podría ocurrir que a pesar de la vacuna una persona se infecte y pueda seguir transmitiendo el virus. Por ello, habrá que seguir llevando mascarilla y seguir tomando precauciones de forma tan estricta como hasta ahora.

Cuando los gérmenes, como el virus que causa el COVID-19, invaden nuestro organismo, atacan y se multiplican. Esta invasión, llamada infección, es lo que causa la enfermedad. Nuestro sistema inmunitario lo combate con la vacuna gracias a un suministro de linfocitos T de "memoria", linfocitos B y los glóbulos blancos o inmunitarios. (Foto: Getty)
Cuando los gérmenes, como el virus que causa el COVID-19, invaden nuestro organismo, atacan y se multiplican. Esta invasión, llamada infección, es lo que causa la enfermedad. Nuestro sistema inmunitario lo combate con la vacuna gracias a un suministro de linfocitos T de "memoria", linfocitos B y los glóbulos blancos o inmunitarios. (Foto: Getty)

Así funciona la vacuna tras la primera dosis

El mecanismo general de funcionamiento de una vacuna es siempre el mismo: introduce una partícula en el cuerpo llamada antígeno. Este antígeno puede ser un virus desactivado (muerto), un virus debilitado (que no puede enfermar a nadie), una parte del virus, alguna proteína que se parezca al virus o incluso un ácido nucleico (como la vacuna de ARN).

Este último es de la vacuna de Pfizer, que utiliza tecnología de ARN mensajero para otorgar inmunidad frente al virus. Así, se introducen nanopartículas lipídicas que contienen la molécula ARNm con las instrucciones específicas para producir la proteína Spike (S).

Esta proteína, según explica la guía elaborada por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), "se encuentra en la superficie del virus SARS-CoV-2 y es necesaria para que éste pueda entrar en las células del cuerpo".

Por tanto, cuando la persona recibe la dosis de la vacuna, las células "leerán las instrucciones del ARNm y producirán temporalmente la proteína". El sistema inmune reconocerá dicha proteína S como extraña "y producirá anticuerpos y células T activadas para defenderse".

“El antígeno provocará una respuesta inmune, es decir, prepara al organismo para enfrentar un intento de contaminación, para ser capaz de reconocer un virus y producir anticuerpos para combatirlo”, explica el médico de enfermedades infecciosas Jorge Kalil, profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de Sao Paulo (FMUSP) y director del Laboratorio de Inmunología del Instituto del Corazón (Incor).

Si el algún momento la persona entra en contacto con el virus que provoca la Covid-19, su sistema inmune será capaz de reconocerlo y activar las defensas necesarias. Es decir, la próxima vez que entre en contacto con ese virus, el cuerpo recordará cómo combatirlo y podrá enfrentar la amenaza de manera rápida y eficiente.

Esta respuesta se denomina respuesta inmune adaptativa y es específica para cada virus. "Es una respuesta que tarda al menos dos semanas", aclara Pasternak. De ahí la importancia de mantener las medidas de protección hasta la segunda dosis.

Además, "el ARNm de la vacuna no permanece en el cuerpo, sino que es destruido poco tiempo después de la vacunación", añaden desde la AEMPS.

Cabos sueltos

Por otro lado, tal y como avanzaba la investigadora española, algunas personas aún podrían portar y propagar el virus incluso si han sido vacunadas con la primera dosis. De hecho, sabemos que la vacuna protegerá a las personas para que no se enfermen por el virus, pero es posible que aún puedan ser portadores del virus y contagiar a otras personas aunque se hayan vacunado.

Y es que hay vacunas, como la del sarampión, que impiden la enfermedad y también cortan las infecciones asintomáticas, facilitando el control de las epidemias. Otras inyecciones, como la Bexsero de GSK para prevenir la meningitis B, no impiden que un vacunado se convierta en un foco epidémico, pese a no sufrir la enfermedad.

Por eso los expertos señalan que aprenderemos más sobre la vacuna de la Covid-19 a medida que los ensayos clínicos continúen durante otros 2 años y, mientras tanto, debemos seguir usando nuestras máscaras y manteniendo el distanciamiento físico, destaca la Agencia Europea de Medicamentos (EMA, por sus siglas en inglés).

En cuando a la gente que es reacia a vacunarse, Cañelles cree que la gente que no se fía irá cambiando de opinión a medida que vea que las vacunas funcionan porque, si hay un dato que está muy claro en los ensayos clínicos, es el número de personas que se contagian. En estos ensayos, a la mitad les dan la vacuna y a la otra mitad les dan el placebo, y más del 90 por ciento de las personas que pasan la enfermedad son del grupo que no ha recibido la vacuna.

Cómo hay que actuar

"Después de ponerte la vacuna, es necesario regresar a casa, mantener el aislamiento social, esperar la segunda dosis y luego esperar al menos 15 días para que la vacuna alcance el nivel de efectividad esperado", explica la bióloga Natalia Pasternak, presidenta del Instituto Questão de Ciência, de Brasil.

Si se diera el caso de que una persona a la que se ha administrado la primera dosis contrae la infección en el período en el que su cuerpo está intentando combatirlo, se espera que los síntomas sean más llevaderos y que consiga ‘salvar’ la forma más grave de la enfermedad.

En este intervalo habría que esperar (cumplir la cuarentena) y no sería aconsejable administrar otra dosis ni poner la segunda dosis hasta haberse recuperado. Porque igual que ocurre en cualquier otra situación, cuando una persona está enferma (constipada o con fiebre) se desaconseja la vacunación puesto que el organismo no va a reaccionar de la forma esperada al estar debilitado y con las defensas bajas.

Es decir que debido a que no se conoce con precisión durante cuánto tiempo persisten los anticuerpos tras una infección y que la vacunación es segura en personas previamente infectadas, se recomienda administrar la segunda dosis una vez terminado el periodo de aislamiento. Y no se considera necesario reiniciar la pauta, concluye la guía elaborada por el Gobierno central sobre la estrategia de vacunación.

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