La logística como nuevo desafío del coronavirus: no habrá que ponerse una dosis de la vacuna, sino dos

Javier Taeño
·4 min de lectura

El coronavirus prosigue su avance por el mundo y ya son más de 25 millones de personas contagiadas, mientras que la cifra de víctimas mortales se acerca rápidamente al millón. Mientras que los continentes americano (principalmente con Estados Unidos y Brasil) y asiático (India) son ahora mismo los epicentros de la pandemia, en Europa se está viviendo una segunda ola de contagios.

Así, se antoja primordial la llegada de una vacuna que permita mantener bajo control la enfermedad. Una solución que sería muy efectiva, pero que no va a estar exenta de dificultades. Más allá de acortar los plazos (una vacuna suele tardar entre 5 y 10 años en estar disponible para la sociedad), los problemas logísticos se presentan como la gran piedra en el zapato a la hora de acabar con el coronavirus.

La vacunación del coronavirus se hará probablemente en dos dosis. (Photo by Onur Coban/Anadolu Agency via Getty Images)
La vacunación del coronavirus se hará probablemente en dos dosis. (Photo by Onur Coban/Anadolu Agency via Getty Images)

El principal tiene que ver con el número de dosis. Tal y como cuenta CNN, lo más probable es que para quedar inmunizados de la COVID-19 haya que ponerse dos inyecciones. Son seis las grandes compañías farmacéuticas estadounidenses que persiguen una vacuna y la gran mayoría de ellas están optando por dos dosis.

Moderna y Pfizer, ambas en Fase 3 de la investigación y que la están probando con miles de voluntarios espacian ambos pinchazos 28 y 21 días respectivamente.

AstraZeneca, que previsiblemente empezará su Fase 3 próximamente, ha estado utilizando dos dosis (una cada 28 días) en sus etapas anteriores de pruebas. Novavax también ha recurrido al mismo procedimiento; mientras que Johnson & Johnson probará con las dos posibilidades (algunos se pondrán una dosis y otros dos). Finalmente, Sanofi no ha anunciado lo que hará, pero previsiblemente será similar a sus competidores.

El hecho de que existan muchas posibilidades de que la vacuna se componga de dos pinchazos acarrea una serie de problemas que van a ser difícil de gestionar para los gobiernos. El principal es que se necesitará una producción mucho mayor del fármaco.

Aun suponiendo que la vacuna solo estuviera disponible en Estados Unidos, requeriría 660 millones de dosis, una cifra muy elevada. Pero además, habría que doblar también la producción de cualquier material que esté presente en la vacunación de esta enfermedad, como jeringuillas, viales, tapones, agujas… Otra dificultad añadida es que toda la cadena de suministro debería sincronizarse e ir a la misma velocidad, ya que no serviría de nada que hubiera vacuna, pero no jeringuillas suficientes para aplicarla.

En este sentido, estos últimos meses han revelado las dificultades de suministro cuando hay una demanda excesiva. Ha sido el caso por ejemplo de los equipos de protección o de las pruebas de control de la pandemia.

La demanda de equipos de protección ha sido muy importante. (Photo by Guillermo Legaria/Getty Images)
La demanda de equipos de protección ha sido muy importante. (Photo by Guillermo Legaria/Getty Images)

El factor antivacunas

El conseguir las dosis suficientes para todo el mundo no es, sin embargo, el único problema. Otro, y además muy importante, es que va a haber gente que se va a negar a ponerse la vacuna, reduciendo así su eficacia en la sociedad.

El movimiento antivacunas ha ido ganando espacio en los últimos meses en el mundo y en Estados Unidos tiene una gran relevancia, provocando que incluso el 40% de los estadounidenses rechacen ponérsela aunque sea gratis y fácil de conseguir.

El hecho de que además haya que ir a vacunarse en dos ocasiones, con las dificultades que eso conlleva (ausentarse del trabajo, recordar que hay que volver a vacunarse…) provoca que los científicos teman que el tratamiento no sea tan efectivo como es necesario.

Hay otro factor adicional y es la capacidad de los sistemas sanitarios para dar respuesta a una vacunación masiva. Y es que en el supuesto de que se produjeran todas las dosis necesarias, no sería nada sencillo que los trabajadores sanitarios dieran abasto con una situación en la que en muy poco tiempo habría que vacunar a la gran mayoría de la población.

Una solución que ya se está estudiando es la de poner clínicas móviles que faciliten la vida a los pacientes, pero lo que parece claro es que antes de poder dejar atrás el coronavirus va a haber que solventar diversos problemas logísticos.

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