La primera víctima del presunto asesino de Marta Calvo: "Cinco minutos más y hubiese muerto"

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Jorge Ignacio, acusado de la muerte de Marta Calvo y dos mujeres más. (Photo: ROBER SOLSONA)
Jorge Ignacio, acusado de la muerte de Marta Calvo y dos mujeres más. (Photo: ROBER SOLSONA)

Jorge Ignacio, acusado de la muerte de Marta Calvo y dos mujeres más. (Photo: ROBER SOLSONA)

La segunda sesión del juicio por el homicidio de tres chicas y por los abusos sufridos por otras ocho ha arrancado con el testimonio de una de las supervivientes, que ha reconocido al acusado, Jorge Ignacio Palma, en la sala, y ha afirmado que le denunció “para que no siguiese matando”, al tiempo que lo calificaba de “monstruo y asesino”, pese a las advertencias de la presidenta del tribunal.

Jorge Ignacio Palma está acusado de tres muertes y de intentarlo con otras ocho mujeres más en el periodo de 15 meses, desde verano de 2018 hasta el 7 de noviembre de 2019, fecha en la que falleció Marta Calvo, la última de las víctimas y cuyo cadáver no ha sido aún localizado.

La Fiscalía pide para el acusado 130 años de cárcel por 11 delitos de abuso sexual -tres de ellos como medio necesario para un delito de homicidio y siete para un delito de lesiones-; y un delito contra la salud pública. Por su parte, los padres de Marta Calvo, quienes ejercen en el procedimiento como acusación particular, piden para el acusado la prisión permanente revisable. Las otras víctimas personadas en la causa también reclaman esta pena.

La primera víctima de las que se tiene constancia ha admitido en el juicio haberse dedicado durante años al “trabajo sexual” y ha destacado la extrema frialdad del procesado, una “persona tranquila que sabía lo que hacía”, al tratar de drogarla, de forma insistente, con grandes cantidades de cocaína.

“A nosotras nos enseñan a fingir que consumimos. Solemos tratar con hombres ebrios, drogados o fumados”, ha explicado esta mujer, quien ha detallado cómo el procesado llevó a la cita una “gran bola” de cocaína y un azulejo sobre el que preparó, de entrada, cuatro rayas.

Me introdujo droga en las partes íntimas, la vagina y el ano

“Después me propuso hacerme un masaje con aceite, le vi que llevaba la mano cerrada... a medida que iban pasando los minutos me sentía el corazón rápido, sudores fríos... Después me pidió hacer el 69 y ahí fue cuando me introdujo droga en las partes íntimas, la vagina y el ano”, ha explicado esta mujer para detallar cómo el acusado le fue aplicando cocaína en diversas partes del cuerpo.

Al sentirse mal, la mujer se metió a la ducha y comprobó que le había metido pequeñas rocas de cocaína en la vagina.

‘Usted me mata pero se viene conmigo’

La víctima ha explicado también que posteriormente salió de la habitación con la excusa de ofrecer una copa al acusado y que le contó a la “mami” -responsable del prostíbulo- lo que sucedía, que se encontraba “rara” y le pidió que llamase a la policía, pero que esta no le hizo caso.

Al regresar a la habitación, el acusado le pidió que le practicase sexo oral, momento en el que la víctima se dio cuenta de que el acusado también se había impregnado sus genitales con cocaína.

“También escuché algo parecido al romperse de una cápsula y me di cuenta de había echado algo en mi bebida, porque noté como arena. En ese momento me fui a la cocina a por un cuchillo y le dije ‘usted me mata pero se viene conmigo...’”.

Me dijeron que cinco minutos más y hubiese muerto

“Le dije a la mami que me dejase salir, que me había drogado. Él se vistió, me dio un beso en la frente y dijo ‘pobre chica, cómo le gusta la droga’. Yo me cambié como pude y me fui al hospital. Allí me desmayé, luego me dijeron que cinco minutos más y hubiese muerto”, ha explicado esta víctima.

No fue hasta meses después, en diciembre de 2019, cuando vio de nuevo la imagen del procesado en los periódicos y la televisión -a raíz de la desaparición de Marta Calvo-, y entonces acudió a la Guardia Civil.

El jefe del grupo de Homicidios de la Guardia Civil de Valencia ha explicado que todas las víctimas acudieron a denunciar los hechos tras conocerse la desaparición de Marta Calvo y que se buscaba a Jorge Ignacio Palma.

“Reconocieron al acusado por sus fotos o la fachada de la casa que tenía en Manuel [un pueblo del interior de Valencia]. Todas han referido el mismo patrón, un contacto por Whatsapp, el deseo de una ‘fiesta blanca’, una gran cantidad de cocaína, mucha insistencia en el consumo, introducción de droga en la vagina y el ano, estados de somnolencia e incluso pérdida de conciencia. Tres de las víctimas hablan de que sufren alteraciones de conciencia tras beber una copa que les ofrece”, detalla este agente.

Cocaína y algo más

Los doctores del Instituto de Medicina Legal (IML) de Valencia que han comparecido como peritos en el juicio contra Jorge Ignacio Palma han explicado que las jóvenes que sufrieron intoxicaciones tras los encuentros sexuales con el acusado posiblemente estuvieron expuestas a alguna otra sustancia, además de la cocaína, aunque no han podido determinar cuál.

Estos especialistas han llegado a esta conclusión tras observar los atestados policiales y comprobar que varias de las supervivientes refirieron reacciones de adormecimiento o desmayos, y han advertido de que la cocaína produce efectos contrarios, euforizantes.

Es posible, según estos doctores del IML, que la cocaína que llevaba Jorge Ignacio Palma estuviese contaminada, o adulterada o que fuese mezclada con otros tóxicos.

Este artículo apareció originalmente en El HuffPost y ha sido actualizado.

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