Los problemas de traumas y conciliación de algunos niños para volver a clase en Uvalde

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Para los alumnos supervivientes de la masacre de la escuela de primaria Robb de Uvalde, en Texas, este martes suponía la vuelta al colegio tras meses sin clase lidiando con el trauma de haber vivido un tiroteo el pasado 24 de mayo. Murieron 19 niños y dos profesoras. El colegio no ha reabierto, con lo que los alumnos han sido reubicados en otros centros y algunos han optado por la enseñanza a distancia al sentirse aún inseguros. Sin embargo, como señalan tanto en la CNN como en Insider, hay niños que, pese a no sentirse preparados para volver a un aula, no puede optar por el remoto porque sus padres tienen trabajos presenciales.

Más personal de seguridad, cámaras, apoyo emocional... El distrito de Uvalde (Texas) ha reforzado las medidas tras la masacre para recibir a los superviviente en su vuelta a clase. (Foto: Pedro Salazar/Anadolu Agency via Getty Images)
Más personal de seguridad, cámaras, apoyo emocional... El distrito de Uvalde (Texas) ha reforzado las medidas tras la masacre para recibir a los superviviente en su vuelta a clase. (Foto: Pedro Salazar/Anadolu Agency via Getty Images)

Es el callejón sin salida en el que se encuentran algunos de los antiguos alumnos de la escuela Robb. Según los citados medios, hay niños (sin que se haya precisado cuántos se encuentran en esta situación) que están “atrapados en una situación trágica”. Están demasiado traumatizados para regresar a la escuela, pero no pueden adherirse a la opción de remoto porque no hay nadie en casa que pueda ocuparse de ellos durante el horario escolar.

La opción de volver a clase de manera virtual es una de las que se ha dado a los alumnos que, debido al trauma, no se siente con confianza para volver a clase pese a las medidas tomadas por las autoridades. La más inmediata, anunciada en junio, fue la decisión de que la escuela no reabriría. “No vamos a volver a ese campus”, dijo entonces el superintendente del Distrito Escolar Independiente Consolidado de Uvalde, Hal Harrell.

Con motivo del inicio del curso escolar y tras una investigación que ha puesto en evidencia los fallos en la respuesta durante el tiroteo, se han contratado 10 policías escolares más, instalado 500 nuevas cámaras de seguridad, asignado 33 oficiales del DPS de Texas al distrito escolar de Uvalde y cambiado al jefe de policía. A los alumnos, además, se les proporciona un mayor apoyo emocional y se ha provisto de perros para que les acompañen en las primeras semanas de clase.

Si embargo, y pese a esas medidas, hay niños (y también padres y madres) que no se sienten seguros con la vuelta a clase. Es el caso, por ejemplo, de Zayon Martinez. Su padre, Adam Martínez, ha comentado a CNN que explicó a su hijo todas las medidas adicionales que se han tomado para aumentar la seguridad en la que sería su nueva escuela, pero el niño respondió: “No importa. No nos van a proteger”.

Al no reabrir la antigua escuela, donde se produjo la masacre, los alumnos han sido reubicados. Los que pasan a segundo grado han sido matriculados en Dalton Elementary. Los que deben cursar tercero y cuarto acuden a una nueva escuela de primaria que han habilitado en unas instalaciones educativas que ya tenía la ciudad. Algunos, pocos, han obtenidos becas para la privada y otros han cambiado de distrito.

Para quienes siguen en el distrito público de Uvalde se les ha dado la opción de aprendizaje en remoto facilitándoles tablets. Pero esa opción solo es posible para aquellos niños que cuenta con un adulto que pueda hacerse cargo de su cuidado en el horario escolar. Y no todas las familias pueden.

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