Utilizar un ventilador cuando la temperatura ambiente es superior a la corporal es desaconsejable

Con la llegada del verano es común el uso de ventiladores eléctricos para paliar las altas temperaturas. Estos aparatos son por lo general bastante más baratos que la instalación de un aire acondicionado y está al alcance de casi cualquier bolsillo. Su uso está muy extendido a nivel global.

Sin embargo, recientes estudios indican que es necesario tener en cuenta algunas consideraciones antes de su uso. La Agencia de Protección Ambiental sostiene que utilizar el ventilador con una temperatura ambiente mayor a la corporal (unos 37 grados centígrados) es desaconsejable porque pese a la sensación de frescor que nos produce, el aire que se mueve está a mayor temperatura que la nuestra, pudiendo aumentar la presión corporal.

Un equipo de investigadores de la Universidad de Sidney también ha estudiado las consecuencias al respecto. Sometieron a varios estudiantes a dos situaciones en las que prevalecían las altas temperaturas, pero con distintas características, durante dos horas.

En la primera de ellas, la temperatura era de 40º y una humedad relativa del 50%, lo que generaba una sensación térmica de 56º. En la segunda, calentaron la habitación hasta los 47º, pero en este caso la humedad era del 10%, resultando una sensación de 46º.

Tras dejar a los alumnos en los dos habitáculos, experimentando la sensación corporal con el uso del ventilador y sin él, el ritmo cardíaco, la temperatura corporal y la sudoración era mayor en la habitación con menor humedad, pese a tener una sensación térmica menor. Lo cual indica que el uso de ventilador es más idóneo en lugares húmedos y que sus efectos son más negativos en situaciones muy secas.