Uso terapéutico de los hongos alucinógenos: "Todavía tenemos mucho por recorrer"

Sustancias psicoactivas como la psilocibina, presente en unos 200 tipos de hongos, tienen un alto potencial médico para tratar enfermedades como la depresión, la ansiedad nerviosa o algunas adicciones, como demuestran varios estudios. "En los últimos años se ha avanzado en la investigación, una vez se habre la vía legal para ello", explica a France 24 el director del Área de Consumo y Drogas de la universidad de los Andes, Pablo Zuleta.

Desde hace miles de años, los pueblos indígenas han obtenido de la naturaleza sus medicinas ancestrales. Lejos de los laboratorios y las sustancias químicas, la respuesta a muchas dolencias está en las plantas y hongos que se encuentran en distintos ecosistemas.

Así lo demuestran las investigaciones científicas que en las últimas décadas avanzan en todo el mundo en torno a sustancias como la psilocibina, el principal compuesto de los denominados "hongos mágicos", unas 200 especies de fungus contienen naturalmente este compuesto.

Esta sustancia psicoactiva, según recientes y antigüas investigaciones, ayuda -junto con la psicoterapia de apoyo– a tratar enfermedades como la depresión, la ansiedad social, anorexia nerviosa, estrés postraumático o distintos tipos de adicciones como el alcoholismo.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de 300 millones de personas en todo el mundo padecen depresión y solo al 30% de estas les sirven los fármacos antidepresivos que existen en el mercado legal.

Pese a que sus beneficios médicos son cada vez más conocidos y comprobados, los estigmas que rodean las terapias con psicoactivos siguen estando en un limbo legal, la psilocibina es ilegal en la mayoría de países del mundo, y los investigadores y médicos se enfrentan a múltiples barreras para el tratamiento de este tipo de pacientes con estas sustancias que actúan sobre le sistema nervioso central, modificando el estado de conciencia y conducta.

Para desarrollar este tema hablamos con Pablo Zuleta, médico, psiquiatra y director del Área de Consumo y Drogas de la Universidad de los Andes.

France 24: ¿Cómo actúa la psilocibina en nuestro cerebro?

Pablo Zuleta: La psilocibina es una sustancia que se conoce como un agonista serotoninérgico. Hay varios tipos de estos que actúan en distintas zonas cerebrales, la que termina siendo de mayor impacto para el caso de la psilocibina y otros alucinógenos similares son las áreas occipitales y tienen una integración bastante compleja a nivel del tálamo; en donde se genera toda la experiencia de cambios perceptuales en donde fundamentalmente en la mayoría de los casos no hay pérdida de la crítica.

El individuo tiene, en el caso de su uso, una experiencia, una navegación -digamos un "viaje" como denominan popularmente- en donde surgen una gran cantidad de modificaciones en las estructuras perceptuales, digamos en los objetos se alteran y también aparecen otro tipo de objetos principalmente de tipo visual.

Al mismo tiempo, otro elemento que es importante, es que la forma como se almacena la información como se puede llegar a tener una evocación de la memoria del episodio de la del "viaje" como tal no es muy precisa. Tienen algunos aspectos importantes en cuanto a que la narración forma parte también de una construcción individual acerca de lo que se experimenta.

France 24: Esta semana se publicó un estudio en el que señalaban cómo este compuesto de los hongos psicodélicos ayudó a personas alcohólicas a reducir o dejar de consumir completamente alcohol. ¿En qué consiste este tipo de estudios y cómo actúa la psilocibina en pacientes con adicciones?

P.Z.: Estos estudios son novedosos. Nosotros estamos incursionando en un tema que no había sido antes explorado de la manera como actualmente sucede; que es con estudios clínicos controlados bajo observación. Si bien tenemos unos avances importantes tanto en los aspectos prometedores de la depresión y de ciertos aspectos de lo que puede llegar a ser distintas formas de adicción, todavía tenemos mucho por recorrer.

Es una propuesta de carácter terapéutico, es decir, una interacción con un psicoterapeuta que acompaña, no solamente el momento de la embriaguez, que en muchos casos se usan dosis que no tienen la expectativa de generar las alucinaciones, el "viaje" como tal, sino precisamente esa estimulación serotoninérgica de la que estamos hablando, lo que se ha supuesto es que esos cambios en estructuras cerebrales van modificando la producción de serotonina que en muchos de los casos está vinculado con distintos tipos de los hallazgos que tenemos en adicciones.

Tanto con elementos de carácter depresivo como conductas de tipo explosivas o reiterativas con memorias que tienen que ver con una reactividad emocional inadecuada y ese tipo de elementos te van modificando en la medida que tenga este tipo de estímulo.

France 24: ¿Cuáles son los riesgos de la estigmatización de estas sustancias para su aplicación médica e investigación científica?

P.Z.: Tenemos un problema de carácter histórico desde la década de los 70, muy asociado a la declaración de la guerra contra las drogas. Hubo un movimiento político que prohibió la investigación principalmente en los Estados Unidos sobre ese tipo de de medicamentos.

En ese caso se estaban usando los fitoterapéuticos y que estaban muy arraigados en ciertos grupos académicos que estaban avanzando las investigaciones. Desde entonces hasta ahora, hasta hace muy poco tiempo, no tuvimos ningún tipo de avance, sino un estancamiento y lo que se dio en general, fue un uso de carácter recreacional de los hongos.

Los hongos en sí mismo no tienen un riesgo importante de consumos problemático, la psilocibina, ese tipo de agonistas serotoninérgicos en donde hay otro tipo de sustancias tienen consumos de tipo periódico. Es decir, cada cierto tiempo las personas que tienen interés con este tipo de embriaguez, lo hacen; mensualmente o con muy baja frecuencias usos semanales.

Principalmente, sus usos son ocasionales porque no generan esa necesidad o gusto de consumo compulsivo y frecuente. Por lo tanto, eso es lo que nosotros vimos durante mucho tiempo, que la sociedad en general, las distintas culturas, empezaron a usar de esa manera tradicional que originalmente se veía en México.

Podríamos hablar de que en los últimos diez años se ha avanzado muchísimo en la investigación. Una vez se abre la posibilidad legal para hacer las investigaciones, pero todavía tenemos una gran cantidad de limitaciones en las investigaciones que se hacen en distintos lugares.

Por ejemplo, en Colombia no tenemos disponibilidad de psilocibina que esté validada por las entidades del Estado y al mismo tiempo existen los usos no muy claros de microdosis a través de la producción de hongos, pero esos hongos no tienen ningún tipo de certeza, de qué es lo que contienen ni cuáles son los beneficios que pueden tener.

Eso hace que, si bien existe la posibilidad de tratamiento, no solamente de las adicciones, sino también de la depresión no tenemos posibilidad de hacer investigación y de avanzar en los usos médicos de las personas que lo necesiten.