Unos 150 migrantes bloqueados en Libia vuelven a Nigeria entre cánticos y lágrimas

Por Célia LEBUR
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Un grupo de migrantes cantan el himno nacional nigeriano cuando regresan a su país tras haber estado bloqueados en Libia, el 23 de marzo de 2017 en el aeropuerto internacional de Lagos

"¡No volveré a dejar Nigeria, no olvidaré nunca que es mi casa!", cantaban, entre lágrimas, más de 150 nigerianos que regresaron a su país después de haber pasado meses bloqueados en Libia, en su camino hacia Europa.

En este final de marzo llueve a cántaros y pronto anochecerá en la pista del aeropuerto de Lagos, pero el ambiente es casi festivo en el pequeño autobús que lleva a los jóvenes que acaban de desembarcar del avión hacia los controles de migración.

"Estoy tan feliz (de haber vuelto), tengo la impresión de haber ganado la lotería", afirma Osapolor Osahor.

Este joven estilista de 24 años cuenta el infierno que vivió en Trípoli. "Por todas partes (se oyen) disparos, más de mil personas murieron, los negros mueren todos los días, algunos están en prisión desde hace mucho tiempo, seis meses, siete meses, yo también estuve entre rejas", afirmó.

En menos de dos meses, ha sido el cuarto avión proveniente de Libia que trae de vuelta a inmigrantes nigerianos. Desde principios de año, 660 personas se beneficiaron del programa de ayuda al retorno voluntario y a la reintegración propuesta por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), en colaboración con las autoridades nigerianas, frente a 867 en todo el años 2016.

Sobre todo son migrantes económicos, que quieren intentar una oportunidad en Europa, llegando hasta las costas Mediterráneas a través de Níger. Pero con la guerra civil que asola Libia, muchos se encuentran atrapados por la violencia, y otros son detenidos por las milicias antes de poder intentar atravesar el Mediterráneo.

- "Montar un pequeño comercio" -

Entre las 155 personas llegadas esa noche, Ozoa, acostado en una camilla, no canta. Tampoco sonríe. Este joven mecánico llegó el año pasado al puerto de Zawiya, uno de los principales puntos de partida de los migrantes, ubicado a unos 50 km al oeste de Trípoli.

El joven, de 30 años, con la mirada vacía, se niega a hablar con los periodistas. Sabe que no volverá a andar nunca más.

"Se encontraba entre dos frentes. Fue disparado en la espalda, en plena columna vertebral", explica el doctor Aladin Abokhsoom, que hizo el trayecto con él desde Trípoli. Ozoa fue enviado a un hospital de Lagos para someterse a una operación destinada a extraer la bala de su cuerpo.

Para él y su familia -que hizo el camino desde el estado de Edo, en el sur de Nigeria, para recibirlo- el futuro es incierto. "Vendimos todo lo que teníamos para pagar su viaje hasta Europa (...) en total gasté 950.000 nairas (cerca de 2.800 euros)", explica decepcionado su hermano mayor, Abu Zika. "¿Qué vamos a hacer?", añade.

La OIM da 20.000 nairas a cada uno de los "retornados" voluntarios para permitirles volver a sus casas, la mayoría originarios del sur del país. Ozoa y una veintena de personas consideradas como vulnerables -menores no acompañados y mujeres embarazadas sobre todo- recibirán además 1.000 libras esterlinas (unos 1.150 euros) en efectivo.

El objetivo es permitirles "montar un pequeño comercio de su elección, como un salón de peluquería o un pequeño kiosco o encontrar otra forma de integración en Nigeria", explica Julia Burpee, responsable de comunicación de la OIM en Nigeria.

En 2016, 37.551 nigerianos llegaron a las costas de Italia, según la OIM, el mayor contingente africano por delante de los eritreos, marfileños o gambianos. Una cifra que se cuadruplicó desde 2014, cuando 9.000 personas llegaron desde Nigeria a Italia.

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