Uno de los ‘machistas’ más icónicos ayudó sin saberlo a la causa feminista

Una de las imágenes más icónicas de la lucha de las mujeres por la igualdad nos la dejó Kathrine Switzer, quien en 1967 se convirtió en la primera mujer en participar en la Maratón de Boston reservada para hombres. Lo hizo trotando contra el vendaval del machismo, personalizado por aquel entonces en la figura de Jock Semple, el director del evento que trató de frenar el paso de la atleta ya que era una competición reservada para hombres.

La secuencia de imágenes ha pasado a la historia y ninguno de sus protagonistas pensó jamás en las consecuencias. Switzer se dio cuenta de que su hazaña sería inolvidable cuando vio fotos suyas en todos los diarios, su orgullo fue total y aún dura en estos momentos. Semple, por su parte, encarnó el viejo sistema machista y, también sin saberlo, contribuyó a que esa instantánea diera la vuelta al mundo y abriera unas puertas que por defecto siempre se cerraban, y todavía se siguen cerrando, en las bruces de las mujeres.

El director de la Maratón de Boston, Jock Sempe, trata de frenar a Kathrine Switzer en 1967. Foto: Getty Images.

Aquel emigrante escocés fue el director de la Maratón de Boston durante más de tres décadas y tenía fama de hombre duro, de tener un temperamento que asustaba incluso a los varones. Su deseo era el de salvaguardar el prestigio de la maratón mientras prohibía participar a los atletas que no estaban en forma, también a las mujeres. Aquel Semple rabioso que salió disparado para frenar a Switzer inmortalizó el considerado por muchos como un sinsentido de unos valores clásicos que ya estaban caducos para las mentes progresistas de gran parte de la población.

Trató de pararla, de quitarle el dorsal 261, de hacer que el genero femenino claudicara de nuevo como aquella época pasaba también con la población afroamericana. Pero ella se negó en rotundo.

“Él era un producto de su tiempo y pensó que las mujeres no debían correr en maratones. Yo quise probar que estaba equivocado”, afirmó Switzer en el portal Runners World.

El novio de Kathrine Switzer empuja Jock Semple. Foto: Getty Images.

La violencia con la que atacó a Switzer impactó en una sociedad cada vez más ansiosa por romper las barreras que limitaban el rol de la mujer. La imagen fue más efectiva que mil palabras, que millones de llantos y gritos contra la injusticia. La percepción global fue inequívoca: la valentía de la corredora se unió con la cobardía de un hombre que no pudo lograr su objetivo. Y el sabor de la victoria fue implacable por la causa feminista. Semple fue abordado por el novio de Kathrine y otros corredores y, escoltada por otros participantes, acabó la maratón en alrededor de cuatros horas y veinte minutos.

“Fue Jock (Semple) quien me inspiró para para crear más oportunidades que las mujeres corrieran. Casi cada día de mi vida le agradezco que me atacara, porque me dio estas ganas. Le dio al mundo una de las fotos más importantes para el movimiento de los derechos de las mujeres”, agregó Switzer.

Semple contó con apoyos. Hubo gente que le conoció y que defendió que el director de la maratón no era machista, todo lo contrario.

“Jock siempre tuvo un gran respeto por las mujeres atletas. Siempre dijo que su madre fue una gran atleta en su día. La Maratón de Boston era su vida y lo único que hizo fue proteger su integridad cuando vio el dorsal de Kathrine en 1967”, aseguró Bobi Gibb.

Kathrine Switzer y Jock Semple en 1973, el primer año en que las mujeres pudieron participar legalmente. Getty Images.

Gibb está reconocida como la primera mujer en participar en la Maratón de Boston (lo hizo en 1966 cuando las mujeres no tenían permitido correr la misma distancia que los hombres y debían conformarse con una milla y media de carrera). Ella tiene otra visión de Jock distinta a la de Kathrine y defiende que ese dorsal era inválido para usarlo en la carrera y que ésa era la razón por la que trataron de frenarla, no por ser mujer. Le otorgaron el número por equivocación y cuando se dieron cuenta desde la organización intentaron substraérselo.

Cuentan que Semple le gritó en tono despectivo: “¡Vete de mi carrera y devuélveme el dorsal!”. Aquello sucedió antes de ser embestido por el novio de Kathrine, quien se inscribió como K.V. Switzer, un nombre de género neutro.

Las distintas versiones sobre la foto no invalidan el peso que ha tenido entre las luchas feministas y Switzer siempre tendrá colgada, justamente para algunos e injustamente para otros, la medalla de la valentía. En 1973, la organización abrió la maratón masculina a las mujeres y la paz llegó entre Kathrine y Jock.

Los homenajes a la corredora son constantes y el año pasado se cumplieron 50 años desde lo que muchos consideran una gran hazaña. Lo años no pasan para ella e incluso está previsto que participe en la Maratón de Londres.

Semple, por su parte, siempre será recordado por esa instantánea con la que fue etiquetado para la posteridad.

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