La Universidad de Hong Kong remueve escultura que conmemoraba a las víctimas de Tiananmen

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Después de estar 24 años en las instalaciones de la Universidad de Hong Kong, la obra conocida como el “Pilar de la Vergüenza” del artista danés Jens Galschiøt fue removida por miembros de la instalación educativa. La escultura era un símbolo de las libertades prometidas a Hong Kong cuando regresó al dominio chino en 1997.

En las primeras horas de este jueves 23 de diciembre, estudiantes y funcionarios de la Universidad de Hong Kong (HKU en inglés) fueron testigos del desmantelamiento de uno de los símbolos de la masacre de Tiananmen.

En la madrugada del miércoles al jueves, la obra, el “Pilar de la Vergüenza” fue envuelta en papel blanco y una grúa se encargó de suprimirla de la plazoleta universitaria donde estuvo por 24 años.

“La decisión con respecto a la antigua estatua se tomó sobre la base de un asesoramiento legal externo y una evaluación de riesgos para los mejores intereses de la universidad”, dijo el Consejo de la HKU, institución dependiente de las autoridades de la región semiautónoma.

Pero, más allá de la explicación de la universidad, el “Pilar de la Vergüenza”, de 8 metros de altura, tenía una gran importancia simbólica, pues, conmemoraba a las víctimas de la mortífera represión contra la manifestación estudiantil de Tiananmen en 1989, en la que según testigos y organizaciones defensoras de los derechos humanos estiman que fueron asesinadas cientos, si no miles, de personas. Las autoridades chinas, que han redoblado esfuerzos para esconder esta mancha en su historial, hablan de unos 300 fallecidos en los hechos.

La decisión de eliminar la estatua llega poco después de haberse celebrado las elecciones para renovar el Consejo Legislativo, los primeros comicios celebrados desde la aprobación de la ley de seguridad nacional, ambas impuestas por China, y en la que los candidatos pro Beijing obtuvieron una aplastante mayoría.

Desmantelar la obra “no significa que la historia se borrará”

El “Pilar de la Vergüenza” pasó de estar durante décadas en una de las plazoletas de la HKU a ser removida en cuestión de horas.

Muchas personas expresaron preocupación por su desaparición, ya fuera por razones históricas, por la libertad de expresión o simplemente por la apreciación del arte.

“Quitar el “Pilar de la Vergüenza” no significa que la historia se borrará, y quitar el pilar no significa que la gente no aprenderá sobre la historia. Por lo tanto, creo que el acto de eliminarlo es innecesario”, dijo Morgan Chan, empleado de la Universidad de Hong Kong, citado por la agencia de noticias AP.

Para otros, en cambio, la estatua no es tan importante como sí lo es para los hongkoneses. “Para mí, debido a que soy de China continental, tal vez mi comprensión del “Pilar de la Vergüenza” no es tan profunda como la de los lugareños o los estudiantes de Hong Kong y no es tan importante para mí”, dijo Wong Luyao, estudiante de la HKU.

En una declaración, la Universidad dijo tener preocupaciones sobre “problemas de seguridad resultantes de la frágil estatua” y posibles riesgos legales. El documento también señaló que “ninguna de las partes había obtenido la aprobación de la institución educativa para exhibir la estatua en el campus”.

Galschiøt califica la retirada de su obra como un ataque “contra la propiedad privada”

En 1997, la Universidad de Hong Kong erigió la estatua para recordar a las víctimas de la mortífera represión contra la manifestación estudiantil de Tiananmen en 1989, en la que pedían el fin de la corrupción y más apertura política.

El “Pilar de la Vergüenza”, escultura en bronce y cobre que también fue erigida en México y Brasil, se forma a partir de cuerpos enredados, puestos unos encima de otros. La obra, que es parte de una serie de esculturas del artista danés Jens Galschiøt, es un símbolo de las libertades prometidas en Hong Kong cuando regresó al dominio chino en 1997, año en el que la ciudad dejó de estar bajo control británico.

Galschiøt creó esta serie de esculturas como advertencia y un recordatorio para la gente de un evento vergonzoso que nunca debe volver a ocurrir.

Tras el desmantelamiento de su obra en Hong Kong, el artista danés calificó el hecho de un ataque “contra la propiedad privada” y a Hong Kong como “un lugar brutal sin leyes que protejan a la población, al arte o a la propiedad privada”. Además, acusó a la Universidad de Hong Kong de “no hablar con él” y advirtió que pedirá una indemnización si su trabajo llega a sufrir algún daño.

Con Reuters, AP y EFE

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