Unión por el Mediterráneo, un actor emergente en la diplomacia regional

Por Daniel BOSQUE
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El secretario general de la Unión por el Mediterráneo, Fathallah Sijilmassi, pronuncia el discurso de apertura del primer Foro Económico del Mediterráneo Occidental, el 23 de octubre de 2013 en la sede de la Unión por el Mediterráneo, en Barcelona

Tras varios años de ostracismo, la Unión por el Mediterráneo (UPM), organización internacional que agrupa 43 países de Europa, el Magreb y Oriente Medio, quiere tener un papel preponderante en la diplomacia de una región enfrentada a numerosos desafíos.

Integrada por la Unión Europea, nueve países árabes, los países balcánicos, Turquía e Israel, esta unión quiere convertirse en el principal foro de diálogo regional. En mayo acogió una alta cumbre ministerial de todos sus estados miembros y, en julio, reunió a líderes religiosos y sociales de toda la región.

"Somos la única organización que tiene como miembros a Israel y Palestina. Disponemos de una institución única que nos da la oportunidad de tener un verdadero diálogo y cooperación", señaló en una entrevista a la AFP, Fathallah Sijilmassi, secretario de esta organización fundada en 2008.

Esta cooperación quieren llevarla al terreno para que tengan beneficios directos en su población. "La región mediterránea no necesita discursos, necesita acción", dijo Sijilmassi.

Tras unos primeros años de poca actividad, la UPM tiene ahora en marcha 33 proyectos -el doble que en 2013- con un presupuesto total de 4.500 millones de euros. Otros ochenta están en preparación y, a final de año, podrían alcanzar la cuarentena de proyectos desplegados.

Entre ellos, destacan una línea ferroviaria de 509 km en Jordania; una planta desalinizadora en la franja de Gaza; una autopista uniendo Marruecos, Argelia y Túnez; la creación de incubadoras de empresas en el Magreb y, sobre todo, iniciativas destinadas a los jóvenes y las mujeres, sus principales prioridades.

"El empoderamiento de la mujer es el barómetro del desarrollo, de la democracia y de la tolerancia en una sociedad", apunta Sijilmassi. En total, disponen de diez proyectos en este campo destinados a 50.000 beneficiarias centrados en la formación, la creación de empleo y el impulso de nuevas empresas.

- Un programa Erasmus euromediterráneo -

La segunda de sus prioridades es la educación y las oportunidades para los jóvenes en la región. Según un estudio de la UPM, de los 70 millones de jóvenes residentes en los países árabes del Mediterráneo, unos 25 están desempleados y otros 30 sobreviven con trabajos precarios.

En Europa, la situación no es mucho mejor. La tasa de desempleo entre los menores de 25 años de la Unión Europea es del 20%, aunque las cifras se disparan en los países mediterráneos como Grecia (50,1%), España (49,6%), Croacia (45,5%) o Italia (40,9%).

"¿Qué perspectiva le estamos dando a estos jóvenes? Tenemos que ofrecerles algo mejor porque este desempleo conduce habitualmente al extremismo y a los partidos xenófobos", advierte Sijilmassi.

Por eso, uno de sus proyectos estrella es la creación de dos universidades euromediterráneas, una en Portoroz (Eslovenia) y otra en Fez (Marruecos), para estudiantes e investigadores de toda la región. El próximo paso es crear un programa de intercambio universitario entre todos estos países.

"Estamos luchando para crear un Erasmus euromediterráneo para animar a la movilidad entre los jovenes. El Erasmus jugó un papel muy importante en Europa para fomentar el sentimiento europeo. Queremos hacer lo mismo", apuntó.

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