La Unión Europea aprobó ampliar sanciones contra Belarús por su rol en la crisis migratoria

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La Unión Europea aumentará las sanciones contra Belarús en respecto al papel que juega en la actual crisis migratoria en la frontera con Polonia. En contraparte, el presidente bielorruso, Alexander Lukashenko, amenazó con reaccionar con dureza. La crisis migratoria es un tema apremiante en la agenda del bloque de los 27 desde 2015, cuando más de un millón de personas llegaron al continente de manera ilegal.

Este lunes 15 de noviembre, los ministros de Asuntos Exteriores de la Unión Europea (UE) aprobaron un nuevo marco legal para impulsar la quinta ronda de sanciones contra Belarús. Esto, ante las acciones del régimen bielorruso, que "promueve vuelos desde Oriente Medio a Minsk para después llevar a los pasajeros hasta las fronteras de Belarús con Lituania, Polonia o Letonia". Una práctica que Bruselas califica como un "ataque híbrido".

Josep Borrell, el alto representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, dijo que "la decisión de hoy refleja la determinación de la UE de hacer frente a la instrumentalización de los migrantes con fines políticos. Estamos rechazando esta práctica inhumana e ilegal. Al mismo tiempo, seguimos subrayando la inaceptable represión por parte del régimen contra su propia población en el país, y responderemos en consecuencia", declaró.

Además, aseguró que la UE ahora podrá sancionar a "individuos y entidades que organizan o contribuyen a actividades del régimen de Lukashenko que facilitan el cruce ilegal de las fronteras exteriores de la UE". Es decir, "aerolíneas, agencias de viajes y todo el mundo involucradas en el tráfico de migrantes ilegal".

Finalmente, Borrell aseguró que "las sanciones siempre son efectivas porque afectan a la gente, su riqueza y su capacidad de movimiento".

En efecto, Gabrielius Landsbergis, el ministro lituano de Exteriores, propuso hacer del aeropuerto de Minsk una "zona de exclusión aérea". "Al menos por el momento tenemos que asegurarnos de que ningún avión que pudiera potencialmente traer a personas con la intención de migrar, de cruzar la frontera ilegalmente, pueda aterrizar en Minsk o en ningún aeropuerto bielorruso. Es crucial hacer eso", sentenció. Sin embargo, se comprometió a ayudar a los migrantes para que regresen a sus países sanos y salvos.

El pasado junio, los países de la Unión Europea vetaron a las compañías aéreas bielorrusas y sus aviones de volar sobre el espacio aéreo de los Estados comunitarios. Y prohibieron que los vuelos operados por ellas tengan acceso a sus aeropuertos.

Hasta el momento, la UE ha impuesto sanciones a 166 individuos y 15 entidades relacionadas con la crisis bielorrusa. Entre ellos, al presidente de Belarús, Alexander Lukashenko, y su hijo Viktor Lukashenko. Las sanciones responden a prohibiciones de viajes a territorios comunitarios y a la congelación de activos que tengan en la Unión Europea.

La UE cree que Lukashenko comenzó a atraer migrantes a Belarús en los últimos meses con la finalidad de desestabilizar el bloque y conseguir que retire las sanciones impuestas tras las últimas elecciones presidenciales, que calificaron de "fraude".

Lukashenko amenaza a la UE con reaccionar con dureza y desmiente las acusaciones

En contraparte, Lukashenko amenazó con reaccionar con dureza, en caso de que la Unión Europea adopte nuevas sanciones contra el país que dirige. Esto, a pesar de que su homólogo ruso, Vladimir Putin, le advirtió el pasado sábado de que el cierre de la llave del gas a la UE perjudicaría las relaciones bilaterales.

"Quiere asustarnos con sanciones. Pues, bien, veremos. Ellos creen que vamos a bromear, que diré algo y se acabó. Nada de eso. Vamos a defendernos. No tenemos adónde retroceder", afirmó el mandatario de Belarús.

Además, calificó de "absolutas tonterías" las acusaciones de que Belarús favorece la migración ilegal hacia la Unión Europea (UE). "Es correcta la conclusión que sacan nuestros periodistas y otros informadores de que es Polonia la que necesita este conflicto", dijo. Y agregó que "nosotros no queremos ningún conflicto en nuestra frontera estatal. Esto para nosotros es completamente perjudicial".

Entre tanto, aseguró que, en los últimos meses, las autoridades de su país rechazaron la entrada a miles de migrantes ilegales. Pero que "estas personas, debo decir, son muy tercas: nadie quiere regresar y es comprensible que así sea. No tienen adónde volver. No tienen dónde vivir allí, saben que no hay nada con qué alimentar a sus hijos. Además, algunos simplemente temen por sus vidas ".

Finalmente, invitó a las autoridades competentes a verificar lo que estaba diciendo. "Si los alemanes y los estadounidenses quieren comprobarlo, por favor, en el aeropuerto cada persona está registrada", sentenció Lukashenko.

Crisis migratoria

El pasado lunes, unos pocos miles de migrantes, en su mayoría kurdos procedentes de Siria e Irak, se instalaron en la frontera con Polonia. Algo que también ha repercutido en las demás fronteras de Belarús: Lituania y Letonia y ha alertado a toda la comunidad europea.

Los migrantes, que esperan cruzar a Europa Occidental, están atrapados en campamentos improvisados ​​en Polonia, donde hay más de 15.000 soldados polacos y donde el clima es muy frío. En efecto, al menos nueve migrantes han muerto en el intento.

Sin embargo, la crisis migratoria se remonta al año 2015, cuando más de un millón de personas ingresaron a la UE.

Con EFE, AP y Reuters

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