Una solución al impacto de la industria textil puede estar en las hojas de una palmera

Una solución al impacto de la industria textil puede estar en las hojas de una palmera

Uno de los mayores impactos que imponemos a la naturaleza tiene que ver con algo tan sencillo como vestirnos. La industria textil supone un elevado impacto sobre los ecosistemas en muchos ámbitos – consumo de recursos, gasto de combustible…

Quizá el mayor sea la huella hídrica, tanto el consumo de agua para fabricar tejidos y prendas como la contaminación de grandes volúmenes para el teñido o tratamiento de los tejidos. Así que cualquier tratamiento que permita reducir el impacto será bienvenido. Un ejemplo se explica en un artículo reciente.

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En esta publicación se explica una nueva técnica y producto para impermeabilizar la ropa mientras se mantiene la transpirabilidad de los tejidos. Que es algo que los consumidores le pedimos a muchas prendas.

Pensemos en una chaqueta. En la mayoría de ellas, necesitamos que sean impermeables, o al menos que tarden mucho en dejar pasar el agua – antes o después, incluso los mejores chubasqueros acaban “calando”. Pero si no son transpirables y dejan salir el sudor, acabamos empapados igualmente.

La solución pasa por dotar de una capa repelente al agua a la superficie de las chaquetas. Incluso las que llevan membranas impermeables y transpirables – algunas de famoso nombre - llevan estas capas de sustancias químicas, conocidas en inglés como DWR – que se traduciría como tratamiento duradero repelente al agua o durable water repellency treatment.

El problema de estos DWR es que, en general, son compuestos químicos bastante contaminantes. A esto hay que sumarle que, para que funcionen bien, hay que lavar los tejidos pero al hacerlo afectamos a su durabilidad.

La solución que han encontrado, la que se describe en el artículo del que hablábamos al inicio del post, pasa por cubrir los tejidos con una cera vegetal. Esta sustancia, que es repelente al agua de manera natural, se obtiene de manera sostenible de las hojas de distintas especies de palmeras de Brasil.

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Dicho así, a mucha gente le sonará. A fin de cuentas, la idea de encerar una prenda para hacerla impermeable es muy antigua. De hecho, se empleaba en los barcos – para la ropa de los marineros y para las velas – mucho antes de que se inventasen la máquina de vapor y los motores.

La diferencia en este caso es que la nueva cera no modifica la transpirabilidad del tejido. Con los tratamientos tradicionales se pierde – mucho o poco dependiendo de la cera y la manera de tratar los tejidos – transpirabilidad. Vaya, que hasta ahora al encerar se evitaba que entrase agua, pero también que saliese.

Pero el nuevo tratamiento tiene otra ventaja añadida, que no es menor. Por la manera en que está formulada, la nueva cera se puede aplicar sobre los tejidos al mismo tiempo que el tinte, lo que hace ahorrar una cantidad importante de agua.

Hasta ahora, se ha probado en multitud de tejidos naturales – algodón, lana, viscosa… - y mediante distintas técnicas: por inmersión, spray o brocha. Aún quedan pruebas por hacer, pero los autores del artículo esperan tener un producto comercial preparado en no demasiado tiempo.