Una proteína en el plasma sanguíneo humano rejuvenece el cerebro de ratones viejos

Envejecer es un proceso que lleva aparejados importantes cambios físicos y cognitivos, entre los más significativos se encuentra una disminución de las funciones neuronales que, a menudo, pueden desembocar en trastornos neurológicos. El hipocampo, una de las principales estructuras que componen nuestro cerebro y que tiene un papel decisivo en las funciones de la memoria y el aprendizaje, es una de las áreas más sensibles a los efectos del envejecimiento.

Si conseguimos revertir, aunque solo sea en parte, el deterioro cognitivo asociado a la edad podríamos empezar a hacer frente a enfermedades tan dramáticas como son los diferentes tipos de demencias… y a pesar de que parezca ciencia ficción, en esta última década, estamos realizando progresos muy notables en este campo, aunque todavía sea en ratones.

Una proteína procedente del plasma de cordón umbilical humano mejora las habilidades cognitivas de ratones ancianos | imagen Pixabay

Hace ya algunos años, en mayo de 2014, en esta sección de Yahoo ya os adelantábamos dos trabajos que iban a levantar polémica: los primeros estudios que apuntaban a que la sangre de ratones jóvenes mejoraban las capacidades cognitivas de ratones más viejos.

Ahora, tres años más tarde, el equipo de investigadores de la Universidad de Stanford vuelve a publicar en Nature un nuevo trabajo confirmando los resultados pasados. En esta ocasión el artículo se titula: “Proteínas procedentes del plasma de cordones umbilicales humanos revitalizan las funciones del hipocampo en ratones adultos”.

En los estudios anteriores los científicos de Stanford demostraron que la trasfusión de plasma de ratones jóvenes a ratones adultos mejoraba sus funciones cognitivas en diversos tests en los que se probaba su memoria y la rapidez de aprendizaje. En esta ocasión, el equipo de Wyss-Coray da un paso más y presenta el primer estudio que demuestra que una proteína presente en el plasma, esta vez extraída no de ratones sino de cordones umbilicales humanos, recupera las capacidades cognitivas de ratones mayores.

El equipo de Stanford lleva varios años investigando las propiedades de introducir sangre joven en ratones adultos | Imagen Univ. Stanford

En el estudio los investigadores infundieron plasma humano en las venas de ratones ancianos y descubrieron que éstos mejoraron sus habilidades cognitivas en pruebas como atravesar laberintos o evitar zonas en las que se producían descargas eléctricas.

Posteriormente, cuando analizaron el cerebro de esos ratones encontraron que las células del hipocampo expresaban genes que causaban que las neuronas formaran más conexiones en su cerebro, algo que no sucedió con ratones tratados con sangre de donantes humanos más viejos.

La protagonista del estudio es la proteína TIMP2 (inhibidor tisular de la metaloproteinasa 2) una molécula localizada en el cordón umbilical humano y que mejoró el rendimiento cognitivo de los ratones ancianos, mientras que las inyecciones de plasma que no contenían TIMP2 no tuvieron ningún efecto sobre el segundo grupo de roedores.

Las aplicaciones futuras de este tipo de estudios podrían desembocar en tratamientos eficaces frente a diferentes demencias como el Alzheimer | imagen Pixabay

No obstante aún queda mucho para terminar de entender las implicaciones exactas de estos datos y de ser capaces de reproducir sus efectos beneficiosos en humanos. Lo que sí parece cierto es que sus aplicaciones podrían conducir en un futuro a tratamientos efectivos para  demencias tan serias como el Alzheimer.

El siglo XXI promete ser el siglo de la Neurociencia y quizá en algunas décadas el ser humano cuente con terapias y medicamentos para combatir los efectos negativos de la edad en el cerebro.

Referencias científicas y más información:

Joseph M. Castellano, Kira I. Mosher, Tony Wyss-Coray et al. “Human umbilical cord plasma proteins revitalize hippocampal function in aged mice”. Nature doi:10.1038/nature22067

Sarah Reardon “Young human blood makes old mice smarter” Nature  doi:10.1038/nature.2017.21848

 

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