Una nueva solución “verde” para acabar con la contaminación del aire

José de Toledo
Un hombre que tiene una mascarilla para protegerse de la contaminación del aire camina por un puente peatonal en Beijing, el lunes 19 de diciembre de 2016. (AP Foto/Andy Wong)
Un hombre que tiene una mascarilla para protegerse de la contaminación del aire camina por un puente peatonal en Beijing, el lunes 19 de diciembre de 2016. (AP Foto/Andy Wong)

El aire que respiramos, por desgracia, cada vez está más contaminado. Lo que ocurre es que no es tan sencillo, ni barato, mejorar la calidad del aire. Por eso muchos grupos de investigación dedican tiempo y esfuerzo en buscar soluciones. La última que se ha publicado cambia algo las cosas, porque se trata de una alternativa barata y con un impacto ambiental muy bajo.

La polución del aire es muy amplia, generada por diversas sustancias. Así que una solución global, que sirva para todos los factores, no es viable. Hay que centrarse en alguno de ellos. En concreto en el caso del que hablamos, en compuestos orgánicos volátiles.

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Que no es una cuestión menor. Muchas de estas sustancias – por comentar sólo tres, el tolueno, diclorometano y acetaldehído – generan serios problemas, tanto a nivel de salud humana como a nivel ambiental.

La técnica habitual es hacer pasar el aire por líquidos que “atrapen” estas sustancias, gracias a sus propiedades químicas. Las sustancias tóxicas se quedan en el líquido y el aire que sale está limpio, y sólo queda descontaminar el fluido empleado.

Dicho así puede parecer sencillo. Pero hay dos problemas. Empezando por el final, la descontaminación puede ser complicada. Depende de qué líquido se emplee y cuáles sean las características. Sin embargo, el principal está al inicio de la cadena.

Porque si el líquido que se va a emplear para limpiar el aire genera mucha contaminación al producirlo, no estamos ganando mucho. Es cierto que tenemos los impactos más controlados, pero muchas veces estos líquidos son poco estables o realmente tóxicos.

Y aquí es donde entra la alternativa que se propone en el artículo del que hablábamos al inicio del post. La idea general es la misma: emplear un líquido para disolver los contaminantes del aire. Pero se trata de un líquido barato de producir y sin apenas impacto.

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Porque emplea dos sustancias ya conocidas. Una es la colina, una sustancia de la familia de las vitaminas B y que se emplea habitualmente como complemento en piensos para ganado. La segunda es urea, cuya obtención industrial es bastante sencilla.

Pero el que se trate de sustancias baratas y eficientes a nivel ambiental de producir no es su única ventaja. La capacidad de absorber sustancias contaminantes y limpiar el aire es similar al de otras alternativas, y al mismo tiempo es mucho más estable, lo que permite emplear menos volumen de líquido.

Y para terminar, otro factor. El compuesto que se describe en el artículo es biodegrable, mucho más que las opciones más habituales. Incluso es reutilizable, ya que no pierde su capacidad de absorber volátiles hasta pasados cinco ciclos de “limpieza de aire-descontaminación”