Una mamá escapando de un incendio forestal le pidió a un desconocido que se llevara a su recién nacido y la dejara atrás

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Afortunadamente, la californiana Rachelle Sanders finalmente no tuvo que hacer ese sacrificio.

Rachelle Sanders tuvo que tomar una decisión difícil.

Una madre de tres niños con 35 años estaba recuperándose en el hospital Feather River de Paradise, California, tras dar a luz a su bebé por cesárea cuando se desató el pánico.

El San Francisco Chronicle informa que alrededor de las 7:30 AM del 8 de noviembre una enfermera llegó agitada a la habitación de Sanders y le dijo que ella y su recién nacido, a quien Sanders llamó Lincoln, tenían que irse; uno de los incendios forestales más mortíferos de la historia de California estaba avanzando hacia el hospital y todo el mundo tenía que ser evacuado.

Sanders, que no podía correr ni caminar debido a la cirugía, fue colocada en una silla de ruedas, con Lincoln en su regazo.

Gabrielle Lurie / San Francisco Chronicle / Polaris Rachelle Sanders con su bebé recién nacido, Lincoln.
Gabrielle Lurie / San Francisco Chronicle / Polaris Rachelle Sanders con su bebé recién nacido, Lincoln.

En medio de la urgencia por desalojar a todo el mundo de las instalaciones mientras las llamas ardían en las cercanías, el personal comenzó a cargar a los pacientes en sus propios autos para ayudar con la evacuación. Sanders fue colocada en el sedán blanco de un empleado del hospital llamado David.

Cuando el auto intentaba escapar de lo que ahora se conoce como el incendio forestal Campel más mortífero en la historia de California, se desató el terror. Los tanques de propano explotaron y lo que Sanders describió como una “tormenta de fuego” rodeó la carretera, según la CNN.

Hubo un atasco y la gente abandonó sus autos en la carretera por temor a morir quemados vivos. El fuego derritió los faros traseros de plástico del sedán.

“Pensé que no lo lograría, estaba convencida”, dijo Sanders a la CNN. “No estaba segura de que alguno de nosotros pudiera lograrlo. Fue muy, pero que muy, aterrador”.

Las llamas se acercaban y Sanders, que no podía ponerse el cinturón de seguridad debido a su cirugía y que aún tenía colocada una vía intravenosa colgada en el retrovisor, se centró en la supervivencia de su hijo recién nacido. Por lo que hizo un pacto con David.

“Si hay que hacerlo, si tienes que correr, toma al bebé”, le dijo Sanders a David, según declaraciones al Chronicle. “Déjame atrás”.

Durante el trayecto en coche, se vieron obligados a cambiar de carretera y dar la vuelta varias veces. En un momento incluso pasaron por la casa de Sanders, que estaba completamente destruida. Lo único que quedó intacto fue su chimenea.

Afortunadamente, Sanders, Lincoln y David ‒un hombre cuyo apellido nunca supo Sanders‒ sobrevivieron al incendio mortal. Su marido, Chris, y sus dos hijos mayores, también escaparon ilesos de las llamas.

El sedán finalmente fue llevado de nuevo al hospital del que Sanders había huido: milagrosamente, las instalaciones seguían en pie. Sanders finalmente fue reubicada en el centro médico Enloe en Chico, California.

Tras su horrorosa experiencia, Sanders dijo a la CNN lo siguiente: “Nunca he tenido un Día de Acción de Gracias en el que haya tenido tan poco y me haya sentido tan agradecida y bendecida”.

Elyse Wanshel