Una madre de alquiler reclama los 9.500 euros de la factura médica extra a una pareja española

Kelly Martínez es una madre de alquiler estadounidense que ha ayudado a otras parejas a tener hijos en tres ocasiones. Sin embargo, la mala experiencia vivida durante su último embarazo ha hecho que asegure que no volverá a hacerlo y que recorra el mundo concienciando de los problemas derivados de esta práctica. Su cambio radical de opinión se debió a los problemas que se encontró con la última pareja, dos españoles, a los que alquiló su vientre.

La estadounidense Kelly Rodríguez ha sido madre de alquiler en tres ocasiones. (Foto: EFE/Archivo)

En enero de 2016 Kelly Martínez entraba por tercera y última vez en el paritorio para dar a luz a un hijo, en este caso dos, que no eran suyos. Había alquilado su vientre a una pareja de españoles a los que ahora reclama una factura de 9.500 euros en concepto de tratamiento hospitalario según publica el diario El Mundo.

Martínez contaba con experiencia previa como madre de alquiler. Cuando tenía 20 años ayudó a una pareja gay francesa a tener dos niños y después dio a luz a otro bebé para una mujer que no podía tenerlos. La primera vez lo hizo porque necesitaba el dinero. Había dejado de estudiar para ocuparse de su madre enferma. Después continuó porque disfrutaba con la experiencia de ayudar a otros y estar embarazada. O eso se entiende de sus declaraciones recogidas por El Mundo.

Sin embargo, en el caso de la pareja española, nada salió como ella pensaba. Los problemas, según la versión de la estadounidense, comenzaron cuando una ecografía descubrió que en lugar de un bebé, venían dos y que serían dos niños. Algo que parece que no gustó a la futura madre, la que estaba en España.

“La madre no lo aceptaba porque, previamente a mi embarazo, ellos habían pagado un tratamiento de selección de embriones, pero yo no sabía que eso se podía hacer”, explica Martínez. El embrión de la niña no se fijó y el del niño se dividió dando lugar a dos.

Siempre según el testimonio de la madre biológica, los futuros padres se enfadaron con la noticia y eso hizo que ella, al sentir que no eran queridos, desarrollase un vínculo especial con los bebés. Algo que no le había ocurrido con sus dos embarazos anteriores.

“Al ver esa reacción, empecé a desarrollar un vínculo especial con las criaturas que aún estaban en mi vientre, porque algo me decía que, tras su nacimiento, no se los iban a quedar”, recoge el periódico.

Ese fue uno de los problemas. El segundo, por el que ahora demanda a la pareja de españoles, llegó en la semana 35 de gestación cuando le diagnosticaron preclampsia tras empezar a fallarle los riñones y el hígado. Esta enfermedad propia de embarazadas hizo que Martínez generase una factura médica de 9.5000 euros de la que los padres de los niños no se hicieron cargo.

“Me he sentido explotada por ellos”, asegura. Aunque reconoce que una de las cosas que más le duele es no saber nada de los pequeños, de los que se acuerda todos los días.

Esta situación ha hecho que pase de madre de alquiler convencida a ser ponente de la plataforma Stop Surrogacy Now y que participe en charlas que sirvan para concienciar de los problemas que la maternidad subrogada puede provocar. De hecho el pasado mes de abril estuvo en España para contar su experiencia.

En Estados Unidos está recibiendo apoyo del Centro de Bioética y Cultura de EEUU y la Family Source Consultants, de maternidad subrogada, en su demanda contra la familia española la que reclama la factura médica extra por los problemas sufridos durante el embarazo.