Una estafa en Booking llena de turistas la casa de una londinense

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Residential living in London, UK
Atardecer en una vivienda ubicada en Londres - Getty

Sábado, 9 de la mañana. Llaman a la puerta. Te asomas y ves una familia de saudís con las maletas y con cara de cansancio. Lo que parece un sueño extraño se convierte en pesadilla: te dicen que han reservado tu casa en Booking y que quieren entrar ya. A la semana siguiente, lo mismo, pero con unos australianos…

Esto que parece de película le ha sucedido a una británica que no dudó en contarlo en BBC Radio: “Alguien llamó a mi puerta y vi una ciudadana china con cara de cansada y su hija detrás”, explicó la afectada, “Tenían un montón de maletas y era evidente que venían directas del aeropuerto”.

A partir de este punto, el diálogo fue un brindis al absurdo:

- “Hemos alquilado esta casa en Booking.com”

- “Imposible: es mi casa y nunca la he puesto en alquiler”

La propietaria de este apartamento ubicado en las afueras de Londres se deshizo como pudo de esta pareja, pero la pesadilla no había hecho más que empezar: al cabo de unas horas se repitió la historia con viajeros de lugares tan remotos como Australia o Arabia Saudí.

Este despropósito sumó la friolera de 23 grupos de turistas que, como puedes suponer, fueron estafados. Fue precisamente uno de ellos quien le mostró el anuncio y la reserva en Booking.com. ¿En qué consistía la estafa exactamente? La dirección de la propiedad era la real, pero las fotos eran falsas, tomadas de otro anuncio.

A partir de ese punto, la cadena de Booking contaba con eslabones rotos: no hubo una comprobación previa y los estafadores, hecha la reserva con pago inmediato, se llevaron el botín. Este gran operador online ha corrido a explicar a BBC Radio que la vivienda ha sido eliminada y sus clientes, compensados correspondientemente.

¿Qué ha sucedido? Booking ha explicado que “las estafas son, desafortunadamente, un mal que afecta a muchos sectores” y que están trabajando denodadamente en evitar, este tipo en concreto, y las que puedan venir.

Y lo cierto es que tienen razón: los timadores aprovechan cualquier resquicio en esta economía online para intentar obtener un rédito fraudulento. Mientras tanto, la propietaria de la casa se repone de los malos ratos vividos: unos por tener que echar a familias derrotadas por el agotamiento, y otros por un perfil de persona más agresivo, la que elevaba el tono de voz y reclamaba acceder a una casa por la que había pagado.

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