Una "escuela itinerante" para explicar reclamos de maestros en Argentina

Por Daniel MEROLLA, Liliana SAMUEL
1 / 5
Una escuela itinerante montada frente al Congreso en Buenos Aires, el 13 de abril de 2017

Acostumbrados a estar frente a alumnos en las aulas, maestros identificados con sus delantales blancos explican a los argentinos sus reclamos salariales y defienden la educación pública en una 'escuela itinerante' montada frente al Congreso, tras más de un mes de huelgas y marchas.

Nerina Pelizzari tiene 40 años y hace 12 que es profesora de música en la escuela pública número 85 de Rosario, 310 km al norte de Buenos Aires, adonde llegó para participar de esta protesta que reúne a docentes de todo el país.

"El sueldo no me alcanza, así que estoy haciendo reemplazos en otras escuelas. Gano 11.000 pesos (733 dólares). Pago un alquiler de 4.000 pesos (266 dólares), más la luz y el gas", declara a la AFP.

Ella es una más de los casi 600.000 educadores en conflicto salarial con el gobierno de Mauricio Macri desde el inicio del ciclo lectivo el pasado 6 de marzo en Argentina, donde más de nueve millones de alumnos del país han visto seriamente afectadas las clases.

Los docentes reclaman la convocatoria a una negociación colectiva de alcance nacional, como dispone la ley, para fijar el piso de aumento salarial.

El gobierno se ha negado este año a convocarla argumentando que las escuelas dependen de las provincias y que ellas deben resolver.

- No es solo salario -

"La lucha va más allá de un reclamo salarial y de los derechos laborales. Están pasando otras cosas que tienen que ver con un vaciamiento en todas las escuelas", dice Pelizzari.

Nacida en una familia de maestros, trabajaba también en el programa de Orquestas y Coros Infantiles, al que el gobierno de Macri dejó de financiar.

La conversación con la maestra tiene lugar frente a esta 'escuela itinerante', estructura que simula el frente de una tradicional escuela pública argentina y donde hay actividades culturales y debates. La semana próxima comenzará a recorrer el país.

Decenas de niños con sus padres llegan este feriado de Semana Santa para solidarizarse con los maestros, dibujan, dejan carteles y mensajes de aliento. Un hombre se acerca y pregunta si le pueden enseñar a leer. Lo hacen.

Por la avenida, conductores hacen sonar sus bocinas al pasar como saludo solidario.

- No bajar los brazos -

"No queda otra que luchar hasta el final", dice Ezequiel Díaz, un maestro de 28 años.

Díaz cobra un sueldo en la mano de 13.000 pesos (unos 800 dólares). Un obrero industrial calificado gana en promedio 22.000 pesos y un encargado de mantenimiento de un edificio unos 18.000.

Sólo tiene "un cargo o turno" de 4,15 horas de clase. Pero no cobra las horas que dedica a corregir tareas, atender reuniones de padres o colaborar en el comedor escolar.

"Necesito al menos otro cargo para redondear el doble (unos 1.600 dólares)", cuenta a la AFP. Con el ingreso de dos turnos de trabajo, Díaz podría pagarse el alquiler de un departamento en la zona de la escuela.

Argentina es un país caro. Una familia necesita por lo menos 950 dólares mensuales para no caer en la pobreza, según datos oficiales.

La inflación de 40% en 2016 hizo perder 10 puntos del poder adquisitivo del salario de los maestros, dicen, a lo que se suma el 6,2% de inflación acumulada en el primer trimestre de 2017.

Díaz cree que "las autoridades no entienden el conflicto" y "lo atizan con declaraciones provocativas".

"El gobierno desprecia la enseñanza estatal, laica, gratuita y obligatoria que rige desde el siglo XIX, admirada en Latinoamérica. Por eso el presidente dijo en un acto que un niño puede tener la desgracia de 'caer en la escuela pública'", afirma.

El joven maestro enseña Ciencias Sociales y Lenguaje en las aulas de dos cursos, uno con 29 estudiantes y otro con 27. Son niños de entre 11 y 12 años de una escuela primaria en Villa Lugano, en la desfavorecida zona sur de la capital.

- El mejor lugar, las aulas -

Tras un mes de conflicto, los sindicatos buscaron una nueva modalidad de protesta.

Pero en el primer intento de montar esta estructura el domingo pasado en una plaza frente al Congreso fueron violentamente desalojados por la policía.

Dos días más tarde llegó el permiso para instalarla donde estuvo la 'carpa blanca', emblema de la lucha docente contra la ola privatizadora durante la década de 1990.

"La educación no puede ser variable de ajuste", dijo a la AFP Matías Zalduendo, de 29 años, maestro de cuarto grado de la escuela pública Mariano Acosta de Buenos Aires, que tuvo entre sus alumnos al escritor Julio Cortázar.

Zalduendo aspira a que el conflicto termine "de la mejor manera", porque "el lugar para nosotros como maestros es estar en las escuelas, donde queremos estar", sostuvo.

Al usar Yahoo aceptas que Yahoo y sus socios puedan utilizar cookies para personalización y otros fines