Una enorme grieta amenaza la plataforma Larsen C

Carl Anton Larsen fue uno de los más inquietos exploradores de los parajes helados de la Antártida. A finales del siglo XIX, y al mando del Jason, navegó durante dos años por las difíciles aguas del Mar de Weddel hasta encontrar una inmensa barrera de hielo que le impidió el paso. Era una gigantesca pared blanca que finalmente, y como homenaje al navegante noruego, terminó siendo bautizada como “La gran plataforma Larsen”.

Sin embargo, de aquella monumental masa de hielo hoy apenas queda nada que pudiera impresionar al marino que le dio nombre y en las últimas décadas su extensión ha disminuido paulatinamente hasta quedar en poco más de un tercio de lo que fue antaño.

A principios de 1995, la Plataforma Larsen A desapareció completamente a causa de un súbito y rápido colapso. Algunos años más tarde, en febrero de 2002, y en apenas unos días se desintegró Larsen B dejando tan solo algunos flecos de hielo que fueron desapareciendo en los siguientes años.

Ahora, Larsen C, la cuarta mayor plataforma de hielo de toda la Antártida parece que sigue el rumbo de sus hermanas mostrando ya una gran grieta de más de 140 kilómetros de longitud. La fractura es visible desde el espacio y el 22 de agosto fue captada por el Espectroradiómetro (MISR) del satélite Terra de la NASA. Este instrumento óptico cuenta con nueve cámaras que se pueden combinar de varias maneras obteniendo así diferentes perspectivas de un paisaje.

En esta segunda imagen, y a pesar de parecer similar a la primera, los colores se corresponden con el grosor del hielo, con lo que se puede apreciar claramente la diferencia entre las extensiones que la grieta está separando.

Ala Khazendar, investigador del Jet Propulsion Laboratory de California Institute of Technology y NASA, lleva años estudiando las evoluciones de la Plataforma Larsen C y señala que “aunque por el momento la banquisa se mantiene estable, este es probablemente el inicio de un proceso que terminará como Larsen A y B dentro de pocos años”.

Por otro lado, y asociado también al calentamiento global, otro fenómeno inquietante está ocurriendo en la Antartida. A lo largo de los últimos años están proliferando una gran cantidad de lagos azules que, a pesar de su belleza, esconden un problema serio.

La imagen superior corresponde al Glaciar Langhovde, descubierto en la Antártida por la expedición japonesa de 1957 y que en las últimas décadas también ha perdido buena parte de su extensión.

Un reciente estudio publicado en el Geophysical Research Letters señala, como no podía ser de otra forma, al calentamiento global como la principal causa de la formación de estos lagos que, si bien son estacionales, pronto podrían convertirse en una amenaza seria para docenas de glaciares no solo en el Polo Sur sino en diversas regiones frías como Groenlandia o Siberia.

Referencias científicas y más información:

NASA Earth Observatory: Crack advances across Anctartic ice shelf

Maddie Stone “Beautiful Blue Lakes Are Invading East Antarctica and That’s Not Good

A Khazendar, E. Rignot, E. Larour “Acceleration and spatial rheology of Larsen C Ice Shelf, Antarctic Peninsula” Geophysical Research Letters DOI: 10.1029/2011GL046775

Emily S. Langley, Amber A. Leeson, Chris R. Stokes, Stewart S. R. Jamieson “Seasonal evolution of supraglacial lakes on an East Antarctic outlet glacier” Geophysical Research Letters | DOI: 10.1002/2016GL069511

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