Un sector de derechas ataca a ABC por su portada de Pepe Viyuela

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La portada de la discordia con aluvión de críticas a ABC.
La portada de la discordia con aluvión de críticas a ABC.

Verter una opinión es suficiente para avivar el incendio de la España polarizada. Sucede en ambos sentidos y las consecuencias suelen ser lamentables. Las corrientes extremas de la izquierda y de la derecha, las motivadas por la intransigencia, no dejan de sorprender al resto de los mortales. El último capítulo de estos disparos cruzados no tiene desperdicio, sencillamente porque entre las trincheras se ha producido un fuego amigo. ¿Acaso alguien podía imaginar que un sector de la derecha se podría volver en contra de uno de sus buques insignia mediáticos? Pues eso mismo ha sucedido.

El actor, payaso y humorista, Pepe Viyuela, que encadena ideas, las relaciona y las razona como cualquier otra persona, también las expone en voz alta, y así lo hizo en una columna publicada el 14 de julio en Público, donde, a su entender, el asesinato de Samuel Luiz estuvo motivado por el “discurso del odio” que sale de Vox.

El actor, Pepe Viyuela presenta 'La Noche D' (Getty Images)
El actor, Pepe Viyuela presenta 'La Noche D' (Getty Images)

“El discurso exhibido por Vox, un partido político con presencia parlamentaria y que resulta necesario para la gobernabilidad de algunas comunidades autónomas y ayuntamientos, es un elemento dinamizador de un odio que, en lugar de intentar apagar, azuzan con verdadera saña”, afirmó en su escrito. “Desde que Vox exhibe sin complejos su ideario homófobo y racista ha conseguido envalentonar a radicales y perturbados del orbe que consideran llegada la hora de salir del armario de su intolerancia, para mostrar abiertamente sus colmillos y usarlos sin piedad contra el diferente”, prosiguió.

Es evidente el que tanto los miembros del partido político en cuestión como sus seguidores jamás perdonarán a Viyuela, y que muchos tratarán en redes sociales de sabotear su carrera e incitarán a no ver sus películas o actuaciones. La España polarizada es así, “¿cómo voy a reírle la gracia a ese actor comunista” o en su versión contraria, “¿cómo voy a disfrutar de las novelas de este facha?”. Nítido y poco sorprendente. Eso sí, lo que parecía difícil de imaginar es el bombardeo que está sufriendo el diario ABC por parte de algunos de sus lectores por el simple hecho de haber sacado en la portada del suplemento cultural, XL Semanal, a Viyuela este fin de semana. El acabose. Pero cómo se atreven. Traidores.

Obviamente, se ha liado.

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Se abre el acordeón: “Vergüenza a lo que ha llegado el ABC que yo lo leía con fruición con mi padre, toda la vida del PP. Ahora sería de Vox”, dice uno. “Aún recuerdo cuando hice las prácticas en ABC, era aún un periódico serio de prestigio. ¡Qué tiempos!”, señala otra. “El ABC ha perdido en unos pocos años todo el prestigio que tuvo durante prácticamente todo el siglo XX. Que sigan por ese camino”. “ABC nos planteó el domingo una encerrona, pues el suplemento XL va encartado dentro del periódico. Al descubrir la portada con Viyuela, estuve tentado de ir a devolverlo. Señores de ABC, vergüenza es poco. ¿Van a seguir insultando a sus lectores?”. Se cierra acordeón.

Así suena la melodía del odio, la armonía más exagerada que llega a un extremo insospechado: poner en cuestión la libertad de información y defender la elaboración de un panfleto en lugar de un periódico, donde sea imposible separar la cultura, el ocio o el entretenimiento del aspecto político. Todo esto repiquetea a la necesidad de unos cuantos a satisfacer su moral a base de libelo difamatorio. Valga para alimentar los argumentos de su ideología en lugar de nutrir su curiosidad.

El silo de los que acaban de crucificar al ABC sirve de zona de confort y sus acciones no dejan de ser una representación de la espiral de cancelación y polarización que reina en la sociedad. La asombrosa capacidad de criticar una cosa y su contraria parece haberse convertido en una de las máximas reinantes, especialmente visible en las redes sociales. Unos le dan a los medios que oscilan a la izquierda por su falta de parcialidad, y viceversa, y meses después, exigen a su periódico afín que no abandone su linea editorial tradicional ni para promocionar una película española.

Que siga la música.

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