Un pueblo alemán se une para boicotear un festival neonazi dejando a los asistentes sin cerveza

Ostritz, un pueblo alemán situado a tres horas en coche al sureste de Berlín, ha acogido este fin de semana, muy a su pesar, un festival neonazi de rock. Para boicotearlo, los habitantes de esta localidad se unieron para comprar todas las existencias de cerveza disponibles en los supermercados. No fue la única acción de protesta llevada a cabo.

Centenares de neonazis han convertido este fin de semana la localidad alemana de Ostritz en un punto de encuentro. En la imagen, la pancarta de un grupo de manifestantes mostrando su solidaridad con los habitantes del pueblo en la reunión celebrada en abril. (Foto: JOHN MACDOUGALL/AFP/Getty Images)

Según recoge El Confidencial, este fin de semana pasado se reunieron en un hotel del pueblo entre 500 y 600 neonazis para acudir un año más al Festival Schild und Schwert (Festival Seña y Espada en castellano). Que las siglas sean SS no parece algo elegido al azar. En esta edición, destacan desde el diario, la Policía había prohibido la venta de alcohol.

Pero los ciudadanos de la localidad, de unos 2.000 habitantes, decidieron ir un paso más allá y realizar una suerte de boicot a los asistentes privándoles de la posibilidad de consumir cerveza. Así, acudieron a los supermercados del pueblo y se llevaron hasta la última lata y el último botellín.

Por su parte, los agentes requisaron 4.200 litros el viernes y 200 litros más este mismo sábado en sus controles a los asistentes al festival, que se celebra a más de 400 kilómetros de Braunau am Inn, localidad austriaca en la que nació Hitler el 20 de abril de 1889. En abril, con motivo del aniversario del nacimiento del dictador, Ostritz también fue punto de encuentro de neonazis.

Acaparar todas las existencias de cerveza no fue la única iniciativa de protesta de los habitantes de Ostritz. Unos 300 vecinos salieron a la calle para manifestarse contra la celebración de este festival neonazi y también sacaron a la calle 2.000 pares de zapatos como recuerdo a los refugiados que intentaron cruzar la frontera.

El Mundo destaca cómo se blindó con agentes la localidad por la celebración de este festival de música rock en un ambiente caldeado tras el asesinato del conservador Walter Lübcke. Explican también que el organizador de este evento, que sirve de punto de encuentro y radicalización, es Thorsten Heise, vicepresidente de un partido de extrema derecha llamado NPD relacionado con otros líderes radicales.