Un nuevo medicamento cura la leucemia… a la mitad de las ratas

AFP/Archivos | Philippe Merle

Todos los cánceres son malos. Pero tal vez la leucemia se encuentre entre los peores. Primero porque en muchas ocasiones afecta a niños, lo que hace que tengamos una percepción peor de la enfermedad. Pero también porque su tratamiento es muy complicado, tiene grandes efectos secundarios, y no se han encontrado nuevos avances significativos en los últimos 40 años.

Por eso resulta tan buena noticia que un tratamiento sea capaz de curar la enfermedad en el 50% de los sujetos de estudio. La parte menos alentadora es que aún está en fase de experimentación animal, por lo que le queda recorrido hasta llegar a humanos. Pero el avance sigue ahí.

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A parte de la tasa de curación, lo interesante es la estrategia que han seguido los investigadores para tratar de curar la enfermedad. Las células tumorales producen una gran cantidad de proteínas que les permiten sobrevivir y expandirse por el cuerpo. La leucemia no es distinta en este sentido… tal vez algo peor.

Porque las células responsables de producir la leucemia generan un número de proteínas distintas mayor que el resto de tumores. Y como es lógico, cuando un fármaco evita que se produzca una determinada proteína, dejando desprotegido al tumor, hay otras muchas que toman su lugar. Por eso resulta tan difícil de curar.

El tratamiento que se está probando y poniendo a punto en roedores ataca a varias proteínas simultáneamente. Esto tiene dos ventajas claras, primero porque elimina más factores que protegen al tumor. Pero especialmente porque evita tener que repetir el tratamiento para cada proteína por separado, con lo que reduce los efectos secundarios, que son generalmente dramáticos.

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Y con esto, se consigue reducir la leucemia a niveles en que se puede tratar de manera más eficaz. E incluso erradicarla por completo. Esto último ha sorprendido a los investigadores por una cuestión en concreto: el tratamiento ataca a la raíz del problema, a las células madres del tumor.

En términos sencillos, las células tumorales derivan de unas pocas células normales que han mutado. Si se “limpian” las células tumorales pero permanecen las que tienen capacidad de reproducirse a tasas muy altas, el tumor no se cura completamente. Remite, y se evitan los síntomas, y es una buena estrategia. Pero para acabar con el cáncer hay que acabar con estas células madre.

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Al eliminar las proteínas que protegen y dan sus ventajas a las células tumorales, se consigue esto. Porque elimina la protección de todas las células tumorales, incluidas las células madre, y de este modo el sistema inmune, las defensas, pueden acabar con ellas.

Como se puede ver, es un escenario prometedor. Aún queda mucho recorrido para que sea una terapia presente en hospitales, y en ocasiones al pasar de modelos animales a humanos nos encontramos con sorpresas no siempre positivas. Pero al menos es una noticia esperanzadora.