Un niño se despide de su hermana moribunda en una foto desgarradora: “No quería separarse de su lado”

La foto de un niño junto a la cama de su hermana moribunda de apenas 4 años se ha vuelto viral. (Foto: Esperanza para Addy Joy – Luchando contra el DIPG vía Facebook)

Un padre cuya hija pequeña murió de un tumor en el cerebro y la médula espinal ha compartido una foto desgarradora de su hijo despidiéndose de su hermana.

“Un niño pequeño no debería tener que despedirse de su cómplice de travesuras, su compañera de juegos, su mejor amiga, su hermana pequeña”, escribió Matt Sooter el 2 de junio en la página de Facebook “Esperanza para Addy Joy – Luchando contra el DIPG” refiriéndose al tierno momento compartido entre sus hijos. No debería ser así. Pero vivimos en un mundo difícil. Los síntomas de Addy han progresado rápidamente durante el último día y medio. Ayer se despertó con su “yo” valiente y juguetón y, aunque todavía podemos disfrutarla como era durante unos breves momentos, tiene dificultades para comer y tragar y pasa la mayor parte del tiempo durmiendo, por lo que la hemos ingresado en un hospital. Lo más probable es que no le quede mucho tiempo”.

Matt añadió: “Si algún amigo cercano o alguien de la familia quiere decirle adiós, será mejor que nos contacten pronto. Oren por Jackson. Él no quiere separarse de su lado, así que no lo obligaremos. Oren por nosotros. Espero que encontremos las palabras adecuadas y podamos hacer todos los ajustes necesarios a tiempo. Recuerda siempre que Dios está presente, está urdiendo algo, y es algo BUENO”.

La foto ha alcanzado 3.600 me gusta y casi 1.000 compartidos.

En noviembre de 2016, a Addy, quien vivía en Rogers, Arkansas, le diagnosticaron un glioma pontino intrínseco difuso (DIPG) que, según el Boston Children’s Hospital, es un tumor en la base del cerebro “muy agresivo y difícil de tratar”.

Addy Sooter, de 4 años de edad, murió de un tumor cerebral. (Foto: Esperanza para Addy Joy – Luchando contra el DIPG vía Facebook)

The Advertiser, un sitio web con base en Lafayette, Luisiana, publicó un artículo en el que Matt contaba que los signos de la enfermedad de Addy se presentaron mientras visitaban un parque temático en Misuri. Su madre comentó que la niña, que en aquel momento tenía apenas 2 años, mostró dificultades para caminar, aunque la familia lo achacó al cansancio o a los típicos brotes de crecimiento.

Sin embargo, cuando Addy comenzó a caerse y experimentar temblores en la mano, le realizaron una resonancia magnética y esta reveló un diagnóstico impensable. “La versión corta de la historia es que los médicos estaban convencidos de que nuestra hija tenía un tumor en el tronco encefálico, era agresivo y no había tratamiento ni cura posible, por lo que nos iba a arrebatar a nuestra hijita en cuestión de meses”, escribió Matt.

El año pasado, Addy se sometió a un tratamiento experimental en Monterrey, México. Matt le dijo a People que los viajes podían durar hasta 12 días. La revista también informó que la familia gastó más de 200.000 dólares en cuidados médicos.

El 10 de mayo, Matt compartió una actualización solemne en el grupo de Facebook. “Sé que todos han estado esperando los resultados de la resonancia magnética. Quisiera tener mejores noticias”, escribió. “La resonancia magnética de Addy ha mostrado que su tumor se ha diseminado. Se ha extendido por el tallo cerebral llegando al cerebelo, por lo que necesita un drenaje. También hay una gran masa en su columna vertebral que ejerce presión sobre la médula espinal… Nuestros doctores no pueden ofrecernos más opciones y parece que el tratamiento en México no funciona. No tenemos salida. Estamos destrozados. En nuestro interior queremos seguir luchando, pero nos hemos quedado sin armas para combatir. Addy está perdiendo terreno rápidamente. No sabemos cuánto tiempo le queda, así que vamos a aprovecharla al máximo. Gracias por sus oraciones”.

La niña falleció el 3 de junio “obstinadamente pero también en paz”, escribió Matt en Facebook. “No tuvo dolor al final. Lo siento mucho por aquellos que deseaban despedirse. Todo sucedió mucho más rápido de lo que esperábamos, lo cual también fue una bendición porque casi no sufrió. Les informaremos una vez que se programen los servicios funerarios. Gracias por ser parte del milagro que representó nuestra niña pequeña. Por ahora, esto es solo un adiós, aunque extrañaremos muchísimo a nuestra bebé”.

Elise Solé