Un niño enfermo de cáncer logra, contra todo pronóstico, ver nacer a su hermana antes de morir

La historia de Bailey Cooper es de esas con las que es imposible no emocionarse. Un pequeño luchador de solo 9 años que, contra todo pronóstico, consiguió cumplir su último deseo antes de morir: conocer a su hermana pequeña. Durante un mes escaso pudieron compartir momentos. Antes de morir les dio a sus padres: “Solo podéis llorar 20 minutos. Tenéis que cuidar de Riley y Millie”.

Después de más de un año enfermo y meses levantándose cada mañana pensando que esa podría ser la última, la pasada Nochebuena Bailey Cooper decía adiós a su familia. Con solo 9 años, este pequeño de Bristol deja detrás a unos padres desolados, Rachel y Lee, y a dos hermanos pequeños, Riley y Millie, a los que inspirar con su valentía.

En 2016, el mayor de los hermanos Cooper empezó a encontrarse mal. Le llevaron al médico y el diagnóstico fue de los peores que podían esperar. Tenía linfoma no hodgkiniano, un tipo de cáncer que afecta al sistema linfático y que se encontraba ya en fase tres.

Con ese diagnóstico, en seguida empezó el tratamiento. Quimioterapia y medicación a base de esteroides para intentar frenar el avance de la enfermeda. A comienzos de 2017 llegaron las buenas noticias: había entrado en remisión. Cada tres meses cumplía con sus revisiones periódicas de control. “Pensaron que ya no había más rastros del cáncer”, cuenta a The Bristol Post.

La familia pensaba que estaba superado, que el pequeño Bailey estaba limpio. Sin embargo, en una de esas revisiones llegaron de nuevo las malas noticias. Era agosto de 2017 y los médicos le daban unas semanas de vida, quizá solo unos días. Su último deseo era el de poder conocer a su hermana pequeña, pero parecía imposible. Su madre salía de cuentas en noviembre y no iba a llegar a tiempo.

Lee Cooper con dos de sus hijos en brazos, Baily y Millie. (Foto: Facebook de Lee Cooper)

Pero los días iban pasando y Bailey seguía con ellos. A finales de noviembre Millie vino al mundo y le recibieron sus padres y sus dos hermanos. “No pensábamos que llegaría tan lejos, pero estaba decidido a conocer a Millie. La cogió en brazos e hizo todo lo que haría un hermano mayor, cambiarle los pañales, bañarla, cantar…” recuerda su madre en declaraciones al periódico británico.

Lee logró cumplir su último sueño antes de marcharse, conocer a su hermana y compartir un tiempo con ella. Su cuerpo cada vez estaba más débil, se iba apagando. Sus padres recuerdan que la noche de Nochebuena, estando junto a su cama le dijeron: “Es hora de irse, Bailey. Para”.

Cuentan Rachel y Lee que justo en el momento en el que dijeron ‘para’, Bailey respiró por última vez y una lágrima cayó por su mejilla. Antes de irse les dejó un sola instrucción: “Solo podéis llorar 20 minutos. Tenéis que cuidar de Riley y Millie”

Al usar Yahoo aceptas que Yahoo y sus socios puedan utilizar cookies para personalización y otros fines