Un niño de 7 años fallece porque sus padres prefirieron rezar por él a llamar a una ambulancia

WTB

A Seth Johnson no solo le mató la pancreatitis que sufría y una infección generalizada. Le mató el hecho de que ningún médico pudiera ayudarle. Y no lo pudieron hacer no porque viviera en un lugar remoto o no tuviera recursos: simplemente, sus padres prefirieron ponerse a rezar para ver si se curaba en vez de avisar al servicio de emergencias. 

Los detalles de la muerte de este niño de 7 años residente en Plymouth (Minnesota, Estados Unidos) horrorizan. El pequeño enfermó hace meses, pero ningún profesional pudo verle. Ni siquiera un profesor o un vecino, ya que sus padres habían decidido que no fuera al colegio y que fuera educado en casa, una opción perfectamente legal que se da en Estados Unidos.

Seth Johnson

Timothy y Sarah Johnson, sus padres han sido acusados de negligencia y serán juzgados este mes. El fin de semana en el que el niño falleció, los dos se encontraban fuera de casa, asistiendo a una boda. Habían dejado a Seth en manos de su hermano Timothy, de 16 años de edad. El adolescente intentó ponerse en contacto con ellos en numerosas ocasiones para avisarles de que el estado del niño estaba empeorando por momentos, pero cuando pudo hablar con ellos lo único que consiguió es que le dijeran que rezara. 

Cuando los Johnson regresaron al hogar, el domingo por la tarde, Seth se encontraba inconsciente. Aunque su estado era crítico, si en ese momento hubieran llamado a una ambulancia, su vida no habría corrido peligro. Pero no lo hicieron, prefirieron ponerse de rodillas y pedir ayuda a Dios. Pocas horas después, Seth fallecía.

Los Johnson han declarado a la Policía que los problemas de salud de Seth empezaron hace semanas, cuando unas ampollas aparecieron en sus piernas. Poco a poco, dejó de comer, caminaba de manera descoordinada e incluso se caía frecuentemente por las escaleras. La pareja diagnosticó al pequeño de ‘una lesión cerbral’ y ‘estrés postraumático’ y rezó para que se curara.

Los padres de Seth creyeron de manera errónea que todos los síntomas tenían su origen en los problemas que supuestamente había tenido el pequeño en su gestación, ya que su madre biológica era alcohólica. Los Johnson adoptaron a Seth cuando tenía 3 años y vivía en un orfanato.

Tanto Timothy como Sarah han asegurado que trataron las heridas de su hijo -producidas por sus frecuentes caídas- con medicamentos y con una miel ‘sanadora’. Ahora se enfrentan a una posible pena de cárcel por negligencia.

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