Un joven de 13 años graba su conversación con el director y ahora se enfrenta a un delito grave de espionaje

Acusan a un joven de 13 años de cometer un delito tras grabar con su teléfono móvil una conversación con el director de su escuela.

Han acusado a un estudiante de 13 años de Illinois de cometer un delito grave de clase 4 por haber grabado de forma ilegal una conversación con el director de su escuela usando su teléfono móvil, según reveló Illinois Policy, una organización independiente que aboga por políticas públicas a favor de la libertad personal.

Según los informes, Paul Boron, estudiante de la Manteno Middle School en Manteno, Illinois, violó la ley estatal de espionaje cuando se reunió con su director y subdirector el pasado 16 de febrero.

Boron utilizó su teléfono móvil para grabar la conversación sobre las detenciones con el director David Conrad y el subdirector, Nathan Short. Cuando Boron les comunicó a ambos hombres que llevaba 10 minutos grabando su discusión, la cual tuvo lugar en el área de la recepción de la secretaría de la escuela a puertas abiertas, Conrad puso fin a la conversación y le advirtió que estaba infringiendo la ley.

De hecho, en abril acusaron a Boron de espionaje. El fiscal adjunto del condado de Kankakee, Mark Laws, argumentó que el estudiante de secundaria “usó un teléfono móvil para grabar furtivamente una conversación privada entre el menor y los funcionarios escolares sin el consentimiento de todas las partes”.

El director puso fin a la conversación cuando supo que la estaban grabando. (Foto: Welles Enterprises/Getty Images)

Ahora Boron, quien sufre una discapacidad visual, se encuentra a la espera para saber cuál será su destino, aunque su familia cree que las probabilidades de que sea declarado culpable son altas.

“Si voy a juicio y me condenan injustamente, me arruinarán la vida”, le dijo a Illinois Policy, que está presionando para que se modifique la ley de espionaje. “Creo que han ido demasiado lejos”.

“Estoy sorprendida de que esto haya llegado tan lejos”, agregó la madre Leah McNally. “Quiero que sea feliz y pueda desarrollar todo su potencial en la vida, más allá de su discapacidad”.

Grabar una conversación sin el consentimiento de todas las partes se considera un delito grave de clase 4 cuando se trata de la primera infracción, de manera que se encuentra al mismo nivel que crímenes como la bigamia, el secuestro infantil, los crímenes de odio y el fraude informático. Si se trata de la segunda infracción, se convierte en un delito grave de clase 3. El juez determinará la sentencia, que podría implicar una pena de cárcel o en un centro de detención juvenil, así como una multa de hasta 25.000 dólares.

El caso de Boron ha generado un debate sobre si las interacciones entre los funcionarios escolares y los estudiantes deben considerarse privadas ya que algunos argumentan que el derecho a grabar una conversación podría proteger a los menores y evitar que se conviertan en víctimas de un abuso.

Erin Donnelly