Un hospital de Gorakhpur, símbolo de las deficiencias del sistema de salud indio

Por Bhuvan BAGGA
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Familiares de pacientes indios esperan en el exterior de la sala de encefalitis del hospital universitario de Baba Raghav Das, en Gorakhpur, India, el 14 de agosto de 2017

Con su superpoblación de pacientes y su dudosa higiene, el hospital de Gorakhpur (norte de India), en el centro de una polémica tras la muerte de decenas de niños, ofrece la triste imagen de un sistema de sanidad pública deficiente y desfinanciado.

La muerte la semana pasada de 85 niños y bebés en apenas unos días en el hospital universitario de Baba Raghav Das, en el estado pobre de Uttar Pradesh, provocó un escándalo en la nación.

Las circunstancias de la tragedia están poco claras: mientras las autoridades culpan a una epidemia local de encefalitis, los medios indios atribuyen al menos una parte de estas muertes a la escasez de bombonas de oxígeno en el establecimiento médico, debido al impago de facturas.

Algunos padres incluso tuvieron que pasar horas suministrando oxígeno a sus hijos con bombas manuales para mantenerlos con vida.

"Estas muertes no cambiarán nada a corto plazo y no es un simple problema de oxígeno. El deterioro está en un estado avanzado y el sistema debe ser completamente reformado", reconoce a la AFP un responsable del hospital bajo condición de anonimato.

Una visita al centro permite hacerse una idea de su desastroso estado.

En el servicio de pediatría, hay que abrirse camino entre las decenas de personas que esperan sentadas en el piso del pasillo. A menudo son habitantes pobres que no tienen los medios para acudir a centros de atención privada.

La decrépita hilera de personas conduce a una serie de habitaciones con niños enfermos y los familiares que los cuidan. En el servicio de neonatología, algunas camas están ocupadas por tres o cuatro recién nacidos debido a la falta de material.

De los muros emana aún un ligero hedor a orín, a pesar de los esfuerzos por hacerlo desaparecer antes de la visita del dirigente de Uttar Pradesh, el fin de semana pasado, para evaluar la situación.

- Impotencia -

"Me doy cuenta de que la higiene es muy mala aquí y de que hay riesgos de infecciones. Sean cuales sean las carencias, vamos a trabajar para solucionarlas", garantizó P.K Singh, el nuevo director del hospital. Su antecesor fue despedido con el estallido del escándalo, la semana pasada.

India, gigante demográfico del sur de Asia, dedica muchos menos recursos a su sanidad púbica que el resto del planeta. En 2014, el país dedicaba apenas un 1,5% de su PIB a este rubro, frente al 6% de media del resto de países, según cifras del Banco Mundial.

Hay una severa falta de personal. El distrito de Gorakhpur, con casi 4,5 millones de personas, solo cuenta con cinco pediatras y 22 centros de tratamiento de la encefalitis, incluso a pesar de los estragos que causa cada año en la zona esta enfermedad transmitida por la picadura de mosquitos.

Ravindra Kumar, la mayor autoridad médica del distrito, no puede más que reconocer su impotencia frente a esta situación.

"Avanzamos a tientas, sin tener ni idea de las causas, los medios de prevención o de tratamiento de la encefalitis", declara a la AFP.

Desde inicios de año, 127 personas sucumbieron a una encefalitis aguda en Uttar Pradesh, estado de 220 millones de habitantes, según estadísticas oficiales al 6 de agosto.

Prasad, un granjero pobre, recorrió 65 kilómetros para llevar a su hija Anushka Prasad al hospital Baba Raghav Das, tras un acceso de fiebre.

Entre la confusión y la muchedumbre, Prasad debe tomárselo con paciencia, mientras que el personal médico a veces parece invisible. Ni siquiera sabe lo que le pasa a su hija.

"Probablemente tiene neumonía. No sé, los doctores no me dijeron nada", dice, resignado.

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