Un estudio demuestra por qué los niños parecen no cansarse nunca

Que los niños son (casi) inagotables es algo que cualquiera que tenga pequeños a su alrededor lo ha comprobado en infinidad de ocasiones. La estampa es un clásico. Adultos agotados, casi con la lengua fuera, vigilando o persiguiendo a niños que no paran de correr, saltar y jugar. ¿Es que no se cansan nunca? Sí, pero tardan mucho en hacerlo. La respuesta al por qué acaba de darla una investigación científica que ha demostrado que los niños tienen unos niveles de energía superiores a los atletas de resistencia.

Un estudio demuestra que los niños tiene un nivel mayor de energía que los atletas de resistencia y por eso resulta tan difícil que se cansen. (Foto: Stephanie Keith/Getty Images)

El estudio, realizado en la Université Clermont Auvergne (Francia) y publicado en Frontiers in Psycohogy, ha dado con la explicación de por qué ocurre esto y está relacionada con el metabolismo aeróbico. “Descubrimos que los niños usaban más su metabolismo aeróbico y, por lo tanto, estaban menos cansados ​​durante las actividades físicas de alta intensidad“, ha explicado Sebastien Ratel, profesor asociado en Fisiología del Ejercicio en la mencionada universidad francesa.

En unas declaraciones recogidas por The Telegraph explica también que con las pruebas realizadas ha quedado demostrado que los niños se recuperan muy rápido de la actividad física, “incluso más rápido que los atletas de resistencia adultos bien entrenados”. Por eso a los padres les resulta casi imposible seguirles el ritmo.

Para llevar a cabo su investigación y comprobar la capacidad de recuperación de los niños, realizaron dos pruebas distintas en las que participaron 12 jóvenes de entre 9 y 11 años, 12 hombres sin entrenamiento y 13 atletas masculinos de deportes de resistencia. Según señalan en The Telegraph, estos últimos habrían competido en campeonatos de triatlón, carreras de larga distancia o ciclistas. Lo cual da una idea de su entrenamiento y estado de forma.

En una jornada se les pidió a todos que hiciesen dos sprints de siete segundos seguidos de un minuto de recuperación. Mientras, se tomaban mediciones de su producción de energía aeróbica. El segundo test consistió en realizar el cliclo de Wingate, consistente en pedalear lo más rápido posible durnate 30 segundos. Después se medía el tiempo de recuperación.

Lo que descubrieron es que los niños tienen más energía y ser recuperan más rápido del esfuerzo. Según Anthony Blazevich, profesor de Biomecánica de la Universidad Edith Cowan, Australia, este hallazgo, que se sospechaba pero no había sido demostrado, “puede ayudar a optimizar el entrenamiento físico en los niños, para que funcionen mejor y disfruten más de los deportes”. Además de entender el cambio de la niñez a la edad adulta en términos de resistencia física y musculatura, por ejemplo.