Un centenar de jóvenes migrantes deambula por Calais tras el cierre del campamento

Por Claire GALLEN
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Un grupo de voluntarios reparte comida a migrantes en la ciudad francesa de Calais (norte), el 22 de marzo de 2017

Cinco meses después del desmantelamiento del campamento de Calais, jóvenes migrantes siguen deambulando por esta ciudad del norte de Francia esperando una oportunidad para cruzar al vecino Reino Unido, que acaba de iniciar su separación de la Unión Europea.

Memel es eritreo, tiene 16 años y pasó unas semanas en un centro de acogida para menores en Marsella (sur de Francia), donde esperaba poder beneficiarse de la política de reunificación familiar y encontrarse con su hermano que vive en Reino Unido.

"Éramos unos 50, los británicos vinieron y se llevaron a unos diez. A mí no, no entendí por qué. Así que regresé" a Calais, explica este joven mientras se protege del frío en las oficinas de la asociación Socorro Católico, en la periferia de la ciudad.

Cuando cae la noche, duerme a la intemperie, sin carpa. "El momento más difícil es cuando son las tres de la mañana", cuenta Amel, otro eritreo, imitando un escalofrío. Pero también están los controles. "Una noche dormíamos en un aparcamiento cuando llegó la policía y nos comenzó a pegar", explica Istri, de 15 años.

Entre 250 y 400 migrantes, entre ellos un centenar de menores, siguen en Calais, según el defensor de los derechos humanos Jacques Toubon. El Ministerio del Interior afirma que son entre 100 y 200, y "no tantos menores".

Menores o no, "las tres cuartas partes tienen menos de 20 años", afirma Vincent de Coninck, de Socorro Católico.

- "Acoso" policial -

Unos 50 acuden todos los días a la distribución de comida caliente organizada por las asociaciones a final de la jornada. Los jóvenes devoran el plato de arroz antes de desaparecer camino al puerto. Su objetivo es claro: subirse a un camión que se dirija a Reino Unido.

"Lo intentamos toda la noche, todas las noches. Estamos aquí para eso", dice William, de 17 años. Una fuente de Interior asegura que pueden llevarlos a un centro para menores, pero, con el sueño británico en mente, muchos de ellos "se niegan" a irse.

De Coninck denuncia además que estos jóvenes son "acosados" por la policía, lo que refuerza su deseo de irse. "Para ellos, Francia es 'policía, problema'".

Tras el desmantelamiento del campamento informal de Calais, también conocido como 'La jungla', unos 7.000 migrantes -entre ellos unos 2.000 menores- fueron trasladados a centros de acogida. Alrededor de 900 pudieron posteriormente ir a Reino Unido, según Interior.

Las autoridades quieren evitar a toda costa que se vuelvan a formar campamentos informales. "Si no actuamos, volverán a aparecer a toda velocidad", explica el ministerio.

El Gobierno francés excluye abrir centros de acogida en Calais para evitar que se vuelva a crear "un punto de fijación".

Pero Calais atrae a los migrantes por su situación geográfica. "Calais está cerca de Dover", en Reino Unido, "ése es el gran desafío", reconoce Interior. Pero, si se vuelve a formar un campamento, "la situación sería aún más difícil de manejar".

Para De Coninck, el contexto electoral también pesa sobre la situación, con las elecciones presidenciales en abril y mayo, y las legislativas en junio.

"Las autoridades saben que es inevitable que se vuelvan a formar campamentos. Pero quieren pasar este asunto complejo a los que vengan luego", apostilla.

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