¿Un botón para dejar de comer?

La noticia, tal y como ha aparecido en los titulares de muchos (quizá demasiados) medios de comunicación, dice así: Científicos de la Universidad John Hopkins han descubierto una enzima que avisa al cerebro cuándo parar de comer.

Una enzima es, a grandes rasgos, una proteína que regula reacciones químicas en los seres vivos y lo que ha encontrado el equipo de neurocientíficos liderado por Olof Lagerlöf y Richard Huganir es que desactivando un tipo de estas enzimas (a las que han llamado OGT) los ratones de su estudio seguían comiendo de manera impulsiva más allá de la saciedad.

A partir de este estudio, publicado en la Revista Science, muchos han sacado conclusiones demasiado optimistas afirmando que en el futuro y apenas con pulsar un simple botón enzimático podríamos controlar conductas impulsivas que conducen a la obesidad. Una especie de interruptor milagroso con el que apagar el deseo exagerado de comer.

Ojalá fuera todo tan fácil, ¿verdad?

Si somos estrictos con lo publicado en Science lo que han descubierto los científicos estadounidenses es que al detener la producción de esta enzima OGT, disminuían también las señales neuronales enviadas desde una zona del cerebro llamada núcleo paraventricular y los ratones comen más.

Para ello dividieron los roedores de su experimento en dos grupos. A los individuos de uno de estos grupos le desconectaron la producción de OGT y observaron que, tras dos semanas, los ratones sin esta enzima habían engordado desproporcionadamente con respecto al segundo grupo.

No cabe duda de que es un resultado interesante: Una menor producción de esta enzima OGT podría conducir a una mayor y más impulsiva ingesta de alimentos.

Ahora permítanme autocontestar a algunas cuestiones que a buen seguro muchos de vosotros os estáis preguntando:

¿Este descubrimiento es directamente aplicable a humanos?

NO. Como siempre que informamos de un estudio realizado en ratones, hay que dejar bien claro que cualquier avance o descubrimiento en estos pequeños mamíferos no tiene porqué funcionar de igual manera en humanos.

Si reduciendo esta enzima OGT los ratones comen más… ¿aumentándola comerían menos?

NO. El mecanismo enzimático descubierto funciona en una sola dirección. El estudio afirma que deteniendo la producción de esta enzima los ratones comen más pero no se puede afirmar que dejarían de comer en caso contrario.

De hecho, los humanos contamos con diversos mecanismos fisiológicos para asegurar nuestra supervivencia. Si se detiene uno de estos mecanismos, no significa que se detengan todos.

Sin querer quitar mérito al estudio publicado en Science, el descubrimiento de un proceso enzimático y sus consecuencias en ratones, no significa de manera automática que nuestra necesidad e impulso de alimentarnos se rija exclusivamente por ese único proceso.

En un futuro podría ayudarnos en tareas de diagnóstico puesto que es razonable considerar que determinados problemas de obesidad estén relacionados con la producción de esta enzima, e incluso podría sernos de gran ayuda a la hora de tratar algunas conductas impulsivas, pero de ningún modo significa que tengamos a nuestra disposición un botón para dejar de comer.

Uno de los puntos más importantes cuando escribes sobre ciencia es analizar cuidadosamente la noticia que intentas divulgar sin dejarte arrastrar por un excesivo optimismo. Cada día se descubren nuevas tecnologías, aplicaciones sorprendentes o avances en cualquier rama de la ciencia y es fácil dejarse llevar pensando que la solución a cualquiera de nuestros problemas se encuentra a la vuelta de la esquina.

Referencias científicas y más información:

Olof Lagerlöf, R. Huganir, et al. “The nutrient sensor OGT in PVN neurons regulates feeding” Science 2016: Vol. 351, Issue 6279, DOI: 10.1126/science.aad5494

ScienceDaily “An On/Off Switch For Appetite Might’ve Been Found