Un asesino gana un juicio en Nueva Zelanda para que le devuelvan su peluca

Una captura de pantalla de un vídeo de la Corte del Distrito de Auckland, fechado el 9 de diciembre de 2014, muestra al asesino convicto Phillip John Smith en Nueva Zelanda

La justicia neozelandesa dio la razón este jueves a un asesino pedófilo que acusaba a las autoridades penitenciarias de haber violado sus derechos al confiscarle la peluca que utilizó para huir del país.

Mientras estaba encerrado en la prisión de Auckland, Philipp John Smith escapó a Brasil, en noviembre de 2014, aprovechando un permiso de salida.

Se disfrazó con la peluca que le habían autorizado a llevar dos años antes para "mejorar su autoestima".

Tres semanas después, Smith fue detenido y extraditado a Nueva Zelanda. La peluca fue incautada y las imágenes de la cabeza calva de Smith fueron la comidilla de los medios de comunicación.

"Me he sentido totalmente rebajado, denigrado y humillado", declaró ante la Alta Corte hace unos días.

Smith fue condenado a cadena perpetua en 1996 por haber abusado sexualmente de un niño durante tres años y, después, por haber acosado al chico cuando su familia se mudó a otra ciudad. Smith irrumpió en su casa y apuñaló al padre de familia, que trataba de proteger a su hijo.

En su comparecencia, el condenado, de 42 años, afirmó que la peluca constituía un accesorio esencial para su rehabilitación y que su falta de cabello era un tema extremadamente sensible para él.

El juez Edwin Wylie aceptó el argumento según el cual la administración penitenciaria no había considerado los derechos del detenido cuando le incautó la peluca.

"La libertad de expresión fundamental de Smith ha sido ignorada. Un derecho importante ha sido burlado".

A ojos del juez, el concepto de libertad de expresión puede extenderse a acciones físicas como llevar peluca. Smith no perdió sus derechos fundamentales cuando fue condenado, incidió.

Con todo, el juicio quedó suspendido durante dos semanas para permitir a la administración penitenciaria presentar un recurso. El juez no admitió la demanda por daños y prejuicios del detenido, de 5.000 dólares neozelandeses (3.300 euros).

Smith fue condenado a 33 meses adicionales de prisión por haberse fugado.

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