Un año después del asesinato de Marielle Franco ya hay culpables, pero el caso toca a la familia Bolsonaro

Javier Taeño

Marielle Franco acababa de intervenir en un acto por los derechos de las mujeres en Lapa, en Río de Janeiro (Brasil) y viajaba en el coche, en compañía de un conductor y una asesora, cuando otro vehículo se puso a su lado y alguien desde su interior disparó hasta 13 tiros. La concejala socialista y también activista LGTBI murió en el acto, pero su asesinato no fue uno más de los miles que se producen cada año en Brasil (uno de los países más violentos del mundo).

El homicidio generó una gran respuesta social y el rostro de esta aplaudida feminista se multiplicó en calles, carteles y medios, con la exigencia unánime de encontrar unas respuestas que han tardado en llegar. Ahora, justamente cuando se cumple un año de su muerte, la policía ha anunciado la detención de dos sospechosos y también se han revelado algunos extraños vínculos entre el supuesto asesino y la familia Bolsonaro.

Una pintura en un muro recuerda a Marielle Franco (REUTERS/Sergio Moraes)
Una pintura en un muro recuerda a Marielle Franco (REUTERS/Sergio Moraes)

Las autoridades han arrestado en sus domicilios a los dos sospechosos. Ronnie Lessa, de 48 años, es un sargento retirado de la policía militar y está acusado de ser el autor de los disparos que acabaron con la vida de la concejala y de su conductor. Por su parte, Elcio Vieira de Queiroz era supuestamente el conductor del automóvil desde el que se perpetró el asesinato. Este último también había sido agente policial, pero había sido expulsado del cuerpo, aunque aún no se han hecho públicos los motivos de su marcha.

La Fiscalía de momento asegura que la motivación del crimen fue ideológica debido a la vinculación de Franco con las causas minoritarias, algo por lo que el supuesto asesino sentía repulsa, aunque en las últimas horas también se ha señalado su conexión con mafias criminales.

Y es que se ha descubierto que Lessa tiene una mansión frente al mar en Río que es imposible que haya pagado con su sueldo de policía retirado, que asciende a unos 1.600 euros. Inculparle no ha sido nada sencillo para los agentes. Lo han conseguido gracias a que en el momento en el que apuntaba a Franco recibió una llamada a su móvil, la triangularon y descubrieron que era una persona vinculada al agente. Una vez que las autoridades obtuvieron permiso para acceder a los datos alojados en la nube comprobaron que había estado monitorizando los movimientos de la concejala brasileña, así como de otros miembros destacados de la izquierda.

Ronnie Lessa (c-i) y Elcio Vieira de Queiroz (c-d), los acusados del asesinato aparecen en pantalla (EFE/ Marcelo Sayão).
Ronnie Lessa (c-i) y Elcio Vieira de Queiroz (c-d), los acusados del asesinato aparecen en pantalla (EFE/ Marcelo Sayão).

Uno de los detalles de la investigación que tiene más en vilo a la sociedad brasileña es la relación con la familia Bolsonaro. El supuesto asesino vivía en la urbanización Viviendas de Barra, la misma en la que tiene una casa el propio presidente y además en sus redes sociales Lessa tiene una foto con el mandatario. Hasta aquí todo normal, pero el comisario Lages ha revelado que una hija del expolicía retirado habría sido novia de uno de los hijos de Bolsonaro. Tras dar a conocer este detalle, el agente ha asegurado que eso se investigará en el momento oportuno porque la relación entre ambos no ha sido “ni confirmada ni objeto de investigación”, por lo que las dudas se mantienen en el aire.

La investigación ha estado rodeada durante este último año por las críticas sociales debido a la tardanza en mostrar los avances del caso. Hace escasamente un mes, Amnistía Internacional denunció que había aún demasiadas preguntas por resolver y que las dudas cada día eran más crecientes.

Hay convocadas para este 14 de marzo varias protestas para exigir justicia para Franco, el día en que se cumple un año de la tragedia. Parece que por fin su familia y amigos están más cerca de conseguir que el homicidio no quede impune. Algo que en Brasil no ocurre con mucha frecuencia, ya que solo el 8% de los asesinatos son esclarecidos.