Los ultranacionalistas kosovares arrasan en las elecciones, pero sin mayoría

Belgrado, 14 feb (EFE).- El partido ultranacionalista Autodeterminación ha casi doblado en las elecciones anticipadas de hoy en la ex provincia serbia de Kosovo sus resultados de 2019, con un rotundo 48 % de los votos que augura, sin embargo, una nueva complicada negociación para formar Gobierno.

Con más de la mitad de los votos ya escrutados, la Comisión Electoral Central da Autodeterminación (Vetevendosje en albanés), ese resultado electoral, aún no definitivo.

El partido del Albin Kurti, que fue destituido como primer ministro en marzo del año pasado tras sólo siete semanas en el Gobierno, ha cumplido así los pronósticos que hablaban de que su precipitada expulsión del poder y el hartazgo con las viejas élites políticas habían disparado aún más su popularidad.

VICTORIA SIN MAYORÍA

La participación fue del 47 %, según datos de la Comisión Electoral Central, tres puntos más que en las elecciones de 2019.

Pese a que la victoria es clara, si estos resultados se confirman, el político albanokosovar va a quedarse a cinco o seis diputados de la mayoría absoluta en el Parlamento de 120 escaños de Pristina.

Por eso, pese a ganar, puede tener complicado formar Gobierno, debido a que él mismo antes de las elecciones descartó o consideró difícil llegar a acuerdos con prácticamente todos los partidos con los que podría pactar.

MUCHOS VOTOS, POCOS SOCIOS

Es el caso del Partido Democrático de Kosovo (PDK), surgido de la guerrilla separatista que luchó contra Serbia a finales de la década de 1990, y que hasta la victoria de Kurti en 2019 estuvo durante 20 ininterrumpidamente en el poder.

Esa formación ha sacado ahora el 18 % tres puntos menos que en las últimas elecciones.

Hashim Thaci, su líder histórico y primer jefe de Gobierno del Kosovo independiente, dimitió el pasado noviembre como presidente del país, acusado de haber cometido crímenes de guerra cuando era dirigente guerrillero.

El PDK encarna a esa élite política a la Kurti culpa de nepotismo y de que el país no haya mejorado ni económica, ni socialmente, ni en la lucha contra la corrupción.

Tampoco, en principio, es un socio posible la Liga Democrática de Kosovo (LDK) que al obtener el 13,6 % de los votos ha perdido 11 puntos respecto al 2019.

Tras los últimos comicios, este partido inició una complicada negociación con Autodeterminación para formar una coalición que duró sólo siete semanas y que explotó cuando la LDK apoyó la moción de censura que expulsó a Kurti del poder.

En esa defenestración tuvo el apoyo de la Alianza para el Futuro de Kosovo (AAK), otro partido de exguerrilleros, que ha tenido ahora el 7,8 % de los apoyos, casi 4 puntos menos que en 2019.

También es poco probable que pueda contar con los diez escaños de la minoría serbia, a la que el líder ultranacionalista se niega a conceder algún tipo de autonomía dentro del Estado kosovar, poblado mayoritariamente por albanokosovares.

INESTABILIDAD CRÓNICA

Así las cosas, con un partido ganador con muchos votos pero pocos socios, la formación de Gobierno se antoja, de nuevo, difícil, en un país que ha celebrado cinco elecciones y que no ha logrado terminar ni una legislatura desde que se independizó de Serbia en 2008.

Además, Kurti no puede ser elegido diputado, ya que en 2018 fue condenado por lanzar gas lacrimógeno en el Parlamento y bloquear así la aprobación de acuerdos con Montenegro y Serbia.

Kurti es considerado como un líder de izquierda y es tremendamente popular entre los jóvenes, en un país donde la media de edad es de 30 años.

Muchos ven en él y en Autodeterminación una oportunidad para empezar de nuevo, algo que el líder ultranacionalista reforzó al presentar estas elecciones como "un referéndum sobre los cambios".

DESEMPLEO Y EMIGRACIÓN

La mejora de la maltrecha economía, empeorada por los efectos de la pandemia de la covid-19 será uno de los grandes retos para el nuevo Gobierno en este país en permanente inestabilidad política y con un desempleo del 30 %, que llega al 50 % entre los jóvenes.

La falta de oportunidades ha llevado a miles de kosovares a abandonar el país, hasta el punto de que se estima que unos 800.000 viven en el extranjero, frente a los 1.800.000 que vive en Kosovo.

Las remesas que los emigrados envían a casa, suponen el 15 % del PIB del país.

Otro reto es acordar con Serbia la normalización de relaciones, condición de la Unión Europea (UE) a los dos países para una futura entrada en club comunitario.

Aunque tanto EEUU como la mayoría de países de la UE han reconocido la independencia de Kosovo, siguen sin hacerlo cinco socios comunitarios, entre ellos España, así como Rusia, China, India, Brasil, Argentina o, por supuesto, Serbia.

(c) Agencia EFE