Los últimos residentes del pueblo fantasma del Donbás

Las cúpulas doradas de la iglesia de Bohorodychne tiradas por el suelo son el símbolo de la destrucción causada en esta aldea durante la guerra. La localidad ha sido tomada y perdida varias veces por las tropas rusas y ucranianas en su lucha por el Donbás, por lo que ha sufrido multitud de bombardeos que la han dejado prácticamente en ruinas.

Tras la última gran ofensiva del ejército ucraniano al este del país, las tropas rusas han abandonado definitivamente el lugar, convertido ahora en un pueblo fantasma. Solo quedan allí una anciana de 92 años y su hijo de 58, que denuncian que los soldados enviados por Vladímir Putin asesinaron a parte de su familia o les robaron sus pertenencias.

Los dos últimos residentes de Bohorodychne se resisten a abandonar el pueblo debido a problemas de salud y a la avanzada edad de la anciana. No obstante, las bombas caen cerca y son conscientes del peligro que corren.

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