La última propuesta de combustible sostenible: polvo de hierro

J Toledo y José de Toledo
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Un trabajador de una cervecera holandesa preparando el polvo de hierro para utilizar como combustible. Crédito: Bart van Overbeeke/TU Eindhoven
Un trabajador de una cervecera holandesa preparando el polvo de hierro para utilizar como combustible. Crédito: Bart van Overbeeke/TU Eindhoven

La búsqueda de nuevas fuentes de energía, y de fuentes limpias, no para. La última que han puesto en marcha resulta curiosa: polvo de hierro.

Sí, polvo de hierro como combustible. La idea es sencilla: cuando el hierro se oxida, "suelta" energía. Y esta energía se puede aprovechar en procesos industriales. Sin generar CO2 en ningún punto del proceso.

Lo que sí que se genera es óxido de hierro, pero este residuo se puede reciclar. Hay varias maneras de hacerlo - la más común sería por electrólisis - pero en todas las ideas es muy similar: el hierro funciona como una batería, que se "recarga" con electricidad.

El proceso es "verde" si se utiliza energía solar o eólica. Si esto se cumple, todo el ciclo se completa sin emitir carbono.

Sonar, no suena mal. Pero para saber si merece la pena hay que responder varias preguntas. Y la primera es el precio.

El polvo de hierro es un recurso barato, fácil de encontrar, almacenar y gestionar. Por esta parte, el precio es bajo. Convertir instalaciones antiguas de gas, carbón o gasolina, es sencillo y sin demasiado coste. Y la capacidad calorífica, la cantidad de calor que puede producir, es muy elevada. Todo ventajas.

Queda un factor importante en cuanto al precio, y es la eficiencia, cuánto calor se pierde y cuánto se puede aprovechar. Y va muy ligado a la segunda pregunta, que sería si ya se ha probado en algún sitio.

Hay una cervecera holandesa donde ya se está utilizando este sistema. Y les está dando buen resultado. Han podido cubrir toda su producción con polvo de hierro, y no es tarea fácil, porque el mosto de cerveza hay que cocerlo a temperaturas constantes.

Y la eficiencia es...aceptable. Según los datos de esta cervecera, está en torno a un 40%. Que no es ninguna maravilla, pero es aceptable. Lo que están tratando de conseguir es aprovechar todo ese calor que se pierde para usarlo como calefacción o similares, lo que aumentaría la utilidad de todo el proceso.

¿Será la fuente de energía del futuro? No se sabe; probablemente no. Pero se suma a las opciones que van apareciendo, y no es poco.

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