La última barbaridad de Rusia ha sido en Kremenchuk y sobran las palabras

Rusia dejó claro este 27 de junio que ningún punto de Ucrania está a salvo. Según fuentes oficiales, las tropas de Vladímir Putin bombardearon a primera hora de la tarde un centro comercial de la localidad de Kremenchuk, en el centro del país, en el que unas 1.000 personas estaban realizando sus compras.

Como consecuencia de los impactos, el edificio ardió en llamas y quedó convertido en un amasijo de escombros. Los bomberos consiguieron extinguir el fuego y equipos de emergencia civil y militar trabajaron después para encontrar a las víctimas entre los escombros. El balance es de varias decenas de muertos y multitud de heridos.

El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, aseguró que el sitio golpeado “no suponía ningún peligro para el ejército ruso” ni “tenía ningún valor estratégico”, añadiendo que era “inútil esperar decencia y humanidad de Rusia”.

Kremenchuk, una ciudad industrial de poco más de 200.000 habitantes ubicada en la región de Poltava, ha sufrido desde el inicio de la invasión continuos ataques por parte de Rusia, que buscó destruir sus refinerías, pero ahora el objetivo ha sido una infraestructura de uso civil.

En los últimos días las tropas del Kremlin han lanzado decenas de misiles contra puntos del centro y oeste de Ucrania, lejos de la zona oriental donde tienen lugar los combates.

Más historias que te pueden interesar:

Nuestro objetivo es crear un lugar seguro y atractivo para que los usuarios puedan establecer conexiones en función de sus intereses y pasiones. A fin de mejorar la experiencia de nuestra comunidad, hemos suspendido los comentarios en artículos temporalmente