La UE recomienda pedir pruebas de COVID-19 a los viajeros procedentes de China

Expertos en sanidad y asuntos de interior de los 27 se reunieron este miércoles para elaborar una respuesta coordinada de la UE a la explosión de casos de COVID-19 en China, con una mayoría de Estados miembros a favor de realizar pruebas obligatorias a los viajeros antes de que salgan del país.

"Se recomienda encarecidamente a los Estados miembros que introduzcan, para todos los pasajeros procedentes de China (...) el requisito de una prueba de COVID-19 negativa realizada no más de 48 horas antes de la salida" del país asiático, dice un comunicado difundido tras una reunión del grupo de Respuesta Política Integrada a las Crisis (IPCR).

Otras medidas que lograron el consenso son el empleo de mascarillas en los vuelos desde China, el control de las aguas residuales de los aviones y una mayor secuenciación del virus.

El objetivo es ser muy rápidos a la hora de descubrir posibles nuevas variantes ante las dudas sobre la transparencia de Pekín respecto a la comunicación de la situación de la pandemia en el país asiático.

"La ambición de la Unión Europea no puede ser mantener alejadas las variantes que podrían surgir en China. Porque eso es sencillamente imposible. Nunca ha funcionado. Las variantes que han aparecido en algún lugar del planeta siempre han llegado a Europa. Por lo que el objetivo es realmente la vigilancia epidemiológica para que cuando se dé una nueva variante en alguna parte sepamos de su existencia muy rápidamente. Para que si fuera necesario, por ejemplo, se formularan nuevas vacunas, que tengamos ventaja con eso", declaró virólogo de KU Leuven, Marc Van Rast.

En esa reunión, en la que participan los países del bloque, las instituciones comunitarias y otros expertos, la UE acordó "un enfoque de precaución coordinado", a la luz de la propagación del coronavirus en China y teniendo en cuenta "la necesidad de datos suficientes y fiables y la relajación de las restricciones de viaje" por parte del país asiático a partir del próximo 8 de enero.

Estas condiciones han sido decicidas por los 27 a pesar de las amenazas poco concretas lanzadas por Pekín, que las considera carentes de base científica.