Ucrania se convierte en un gigantesco cementerio de bombas sin explotar

Buena parte de la culpa de la exitosa contraofensiva ucraniana que permitió al país de Volodímir Zelenski recuperar territorios del este y el sur que habían sido ocupados por Rusia se debió al apoyo armamentístico internacional. Y es que el arsenal propio de ambos contendientes es en gran medida antiguo y poco preciso, lo que hace que en algunos casos ni siquiera llegue a detonar al tocar tierra.

Desde el inicio de la guerra, Ucrania se ha convertido en un cementerio de municiones sin explotar. Tanto en las ciudades como en el campo se encuentran multitud de granadas, minas, misiles y hasta bombas racimo, cuyo uso sobre áreas pobladas supone una violación del derecho internacional, según organizaciones humanitarias. Su presencia supone una amenaza para los años venideros.

Estas armas sin detonar podrían explotar en cualquier momento causando víctimas. Según The HALO Trust, una organización sin ánimo de lucro que se encarga de eliminar restos de la guerra, el 27% de Ucrania está contaminado por minas u otros artefactos explosivos sin detonar. Su eliminación costará décadas.

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