Ucrania sigue aferrada a la energía nuclear pese al trauma de Chernóbil

Dmitry ZAKS

Homenaje a las víctimas del accidente nuclear de Chernóbil, la peor catástrofe de este tipo de la historia, el 26 de abril de 2017, cuando se cumplían 31 años del suceso

Ucrania todavía sufre el trauma y las secuelas de la catástrofe de Chernóbil, el peor accidente nuclear de la historia, sin embargo esta energía aún forma parte de la columna vertebral de su portafolio energético.

El devastado país, que sufre un conflicto interno desde 2014, usa la energía atómica para cubrir más de la mitad de sus necesidades energéticas, sobre todo desde que los rebeldes separatistas del este controlan la mayoría de las reservas de carbón.

Y esta proporción llegó a subir a tres cuartos del total durante la disputa sobre el gas entre 2014 y 2016 con la vecina Rusia, una superpotencia energética, tormento de Kiev.

El miércoles, el país conmemoró los 31 años desde el desastre en el que murieron miles de personas, una tragedia que sacudió a todo el mundo soviético pero que no convenció al gobierno de abandonar esta tecnología.

El 26 de abril de 1986, el reactor número 4 de la central nuclear de Chernóbil explotó cuando se realizaba una prueba de seguridad. Durante diez días, el combustible nuclear ardió, despidiendo a la atmósfera elementos radioactivos que contaminaron, según algunas estimaciones, hasta tres cuartas partes de Europa, pero sobre todo Rusia, Ucrania y Bielorrusia, en aquel momento repúblicas soviéticas.

Algunos ucranianos temen que una catástrofe similar vuelva a ocurrir.

"El principal riesgo de usar energía nuclear en Ucrania está asociado con los reactores que han agotado su vita útil", dijo Iryna Golovko del departamento de proyectos energía de la ONG Centro Nacional de Ecología.

"Actualmente, seis de los cerca de 15 reactores que hay operativos en Ucrania han sobrepasado su vida útil", dijo a la AFP. "Y para 2020, van a ser 12".

- El carbón del enemigo -

Ucrania tiene abundantes reservas de carbón, pero la mayoría están en las regiones controladas por los rebeldes prorrusos.

Kiev pasó tres años en la incómoda posición de luchar contra los rebeldes pero continuando los intercambios comerciales y pagándoles por la antracita para mantener las centrales térmicas funcionando.

Finalmente, en marzo, el presidente ucraniano, Petro Poroshenko, cedió a la presión pública y prohibió cualquier intercambio con los separatistas.

El ministro de Energía, Igor Nasalyk, informó de que después de la decisión de Poroshenko, la energía atómica pasó a representar 62% del total de la producción eléctrica, frente a un 55%.

En 2013, antes de que Ucrania fuera arrasada por el conflicto armado y la crisis económica, esta relación era de 46%.

Desde entonces, el Gobierno permite a las compañías eléctricas regionales que impongan cortes en caso de exceso de demanda.

Ucrania también está negociando comprar carbón a Estados Unidos, con lo que Kiev espera poder satisfacer cerca de dos tercios de sus necesidades anuales.

Según el analista Viktor Logatskiy, del instituto de investigaciones Razumkov, el país podría extender la vida útil de los 15 reactores que tiene el país hasta 2030, si no se encuentra antes otra solución.

- Cuentas complicadas -

Energoatom, la empresa pública que explota las cuatro centrales nucleares ucranianas, asegura que los reactores cuya vida útil fue prolongada son seguros y que han sido renovados con tecnologías modernas.

Logatskiy incluso planteó que las plantas atómicas ucranianas todavía tienen espacio para crecer porque no están operando a plena capacidad.

"Pese a que la producción de energía aumenta, las plantas nucleares de Ucrania están siendo operadas de forma segura y no representan ninguna amenaza de accidente", afirmó Logatskiy.

Sin embargo, los datos oficiales sobre la energía nuclear muestran que en realidad la producción ha subido muy levemente con respecto al año anterior del inicio del conflicto.

Los datos de Energoatom entregados a la AFP muestran que en los primeros cuatro meses del año se han producido 23.840 millones de kilovatios-hora (kWh) de electricidad.

Estos datos muestran un incremento de sólo 2,5% con respecto a los 23.250 kWh generados en el mismo periodo de 2013.

Algunos analistas atribuyen estos datos a la recesión que ha frenado la demanda de la industria.

También apuntan a la anexión por Rusia de la península de Crimea y a la pérdida efectiva de zonas industriales del este.

"Nuestras plantas térmicas que usan carbón simplemente producen menos electricidad", dijo Golovko.

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