Ucrania acusa a Rusia de querer "destruirla"

Ania TSOUKANOVA
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Ucrania acusó este jueves a Rusia de intentar "destruirla", en vísperas de una cumbre trilateral con Francia y Alemania sobre el resurgimiento de las tensiones en la región tras la concentración de tropas rusas en las fronteras ucranianas.

"Amenazan abiertamente a Ucrania con una guerra y con destruir al Estado ucraniano", declaró el ministro de Relaciones Exteriores, Dmytro Kuleba, en una conferencia de prensa conjunta con sus homólogos de los países bálticos (Estonia, Lituania y Letonia), que viajaron a Kiev para manifestar su solidaridad.

Desde hace semanas, los enfrentamientos han aumentado entre Kiev y los separatistas prorrusos en el este, mientras que Moscú ha desplegado a decenas de miles de hombres en las cercanías, lo que genera temores de una operación militar a gran escala.

Las declaraciones de Kuleba se producen en la víspera de la reunión que el presidente ucraniano Volodimir Zelenski mantendrá en París con su homólogo Emmanuel Macron.

La canciller alemana Angela Merkel participará en las discusiones por videoconferencia, según el presidente francés.

Kiev teme que las autoridades rusas inventen un pretexto que justifique una intervención militar en el este de Ucrania.

Rusia por su parte afirma que "no amenaza a nadie" y denuncia "las provocaciones" ucranianas.

Para disuadir a Rusia de atacar, "debemos hacerle entender que las consecuencias de sus aventuras militares serán muy dolorosas", afirmó Kuleba.

"La línea roja para Ucrania es la frontera de su Estado. Si Rusia viola esta línea roja, sufrirá", advirtió Kuleba, quien pidió a los países occidentales que impusieran nuevas sanciones a Moscú si se produjera este escenario.

- Aumenta la violencia en el frente -

"Sabemos bien (...) quién está atacando. Es Rusia", dijo por su parte el jefe de la diplomacia lituana, Gabrielius Landsbergis, junto a Kuleba.

Rusia desplegó en las últimas semanas decenas de miles de soldados en la frontera con Ucrania y en la península de Crimea, anexionada en 2014 a la Federación Rusa.

Según Moscú, se trata de "ejercicios militares" en respuesta a las acciones "amenazantes" de la OTAN, la alianza militar a la que Ucrania quiere integrarse.

Moscú acusa a Kiev de preparar una ofensiva contra los separatistas, advirtiendo que acudirá en su ayuda en caso de un ataque.

El gobierno de Ucrania afirma que 28 soldados ucranianos murieron en la línea del frente desde comienzos de enero, más de la mitad del total de 50 que se registró en 2020.

Los separatistas por su lado informaron de al menos veinte muertos entre sus tropas desde enero.

La misión de observación de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) informó el jueves que el número de violaciones del alto el fuego en las líneas del frente alcanzó en las últimas dos semanas "su nivel más alto desde el comienzo del año".

El aumento de la tensión preocupa a los países occidentales que exhortan a Rusia a iniciar una distensión.

En vísperas de la cumbre, la portavoz de la diplomacia rusa, Maria Zajarova, pidió a Alemania y Francia "dejar de participar en la campaña de propaganda en torno a los movimientos de tropas rusas que no amenazan a nadie".

Según ella, París y Berlín, que son los mediadores del conflicto, deben "incitar a Kiev a la distensión".

El presidente estadounidense, Joe Biden, y Merkel acordaron el miércoles pedirle a Rusia "que reduzca sus recientes refuerzos de tropas" alrededor de Ucrania.

Ese día, Berlín acusó a Rusia de "provocación". "Haremos todo lo posible para asegurarnos de que las cosas no degeneren", dijo la ministra de alemana de Defensa, Annegret Kramp-Karrenbauer, elogiando a Kiev por su reacción "moderada".

La guerra en Donbás comenzó en abril de 2014, a raíz de una revolución pro-occidental en Ucrania. En reacción, Rusia anexó la península ucraniana de Crimea.

Según la ONU, este conflicto ha dejado más de 13.000 muertos y casi 1,5 millones de desplazados.

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