Twitch se llena de mujeres 'calientes' en bikini y muchos padres no lo saben

Gonzalo Aguirregomezcorta
·6 min de lectura
Amouranth es la streamer más popular de Twitch y se ha apuntado a la nueva moda.
Amouranth es la streamer más popular de Twitch y se ha apuntado a la nueva moda.

La plataforma Twitch está de moda y generar contenido en ella ya no sólo es cosa de ‘influencers’ y de ‘gamers’. Desde hace un tiempo, periodistas, personajes del mundo del entretenimiento e incluso personalidades del espectro político han visto un filón en esta alternativa a los medios de comunicación y redes sociales tradicionales. Los mensajes llegan con mucha más efectividad a la audiencia y los creadores de contenido monetizan su trabajo de una manera más sencilla y generosa gracias a la presencia de subscriptores. Twitch, propiedad de Amazon, es una evolución de la televisión e incluso de Youtube, y se ha convertido en el puente que une a diversas profesiones con el mundo del streaming. Las interacciones y el acceso a una amplia gama de contenidos exclusivos generados por sus comunicadores preferidos hacen que esta plataforma sea una de las preferidas para los usuarios. Periodistas como Nico Abad, Siro López, Antoni Daimiel, Maldini, Emilio Domenech; políticos como la estadounidense, Alexandra Ocasio-Cortez o formaciones como Más Madrid usan Twitch de la misma manera en la que lo hacen los ‘streamers’ y ‘gamers’ más exitosos del momento, como es el caso de Ibai Llanos. Sin embargo, como en todo ecosistema en el que se crea contenido, también hay hueco para creadores que rozan los límites de lo aceptable.

Desde sus comienzos, Twitch ha tratado de tener tolerancia cero con los contenidos no aptos tanto en su forma como en su fondo. No les ha temblado el pulso para tomar una férrea postura contra los insultos, la violencia, las amenazas, el contenido autodestructivo, el acoso, los desnudos, el lenguaje soez o sexual. Las sanciones o las suspensiones de cuentas para aquellos que no cumplan las normas se ha convertido desde sus inicios en una práctica muy habitual. Con esta postura, Twitch siempre ha pretendido satisfacer al público general mientras ofrece un espacio de seguridad para los consumidores de todas las edades con una idea muy clara: que no hayan riesgos que afecten a su imagen y a su reputación. Esta postura ha tenido un éxito relativo hasta que su política se ha vuelto algo más laxa.

Missypwns es una de las streamers que han maximizado su presencia en Twitch.
Missypwns es una de las streamers que han maximizado su presencia en Twitch.

A mediados del año pasado, cuando ya se había demostrado que el consumo y la producción de contenido a través de Twitch había incrementado durante la pandemia, la plataforma decidió revisar las Directrices de la Comunidad. Fue así como realizó varios cambios entre los que destacan: la aceptación del escote, de la ropa de baño, el arte corporal o la oportunidad de poder mostrar a mujeres dando el pecho a sus bebés. Según anunció entonces la plataforma, estas variaciones se llevaron a cabo debido a la cantidad de nuevos creadores y usuarios que decidieron unirse durante la pandemia.

Si las reglas anteriores apuntaban a que los streamers debían llevar ropa “apropiada para el público”, prohibían totalmente la desnudez, la “vestimenta con intención de ser sexualmente sugerente”, “la ropa interior, la ropa íntima o la exposición/enfoque de los genitales masculinos o femeninos, las nalgas o los pezones”, en la actualidad, sólo prevalecen algunas de estas consignas. Ahora hablan de “un nivel de cobertura estándar”, donde no hay cabida para ningún sexo o género pueda emitir desnudos íntegros o parciales. Para ello, dicen, “deben cubrir la zona que se extiende desde las caderas hasta la parte inferior de la pelvis y las nalgas”. Las mujeres tienen directrices específicas y una de las variaciones es que el escote no está restringido.

Hecha la ley, hecha la trampa. Desde que Twitch dio algo más de manga ancha, lo usuarios (gran parte mujeres) han sabido sacar provecho de la actualización para buscar nuevas maneras de generar contenido atractivo que les sirva para ganar seguidores. ¿Que se puede salir en bikini mientras se está en una piscina, playa etc? Pues a crear la tendencia de baños de agua caliente en piscinas hinchables, lo que en el argot se llama ‘Hot Tub Meta’. Esta modalidad de streamings hubiera sido impensable hace pocos meses, pero ahora está teniendo tanto éxito que cada vez son más las creadoras de contenido que optan por llevarla a cabo. Mientras crece esta temática, también aumentan las críticas de aquellas personas que no comulgan con esta manera de generar contenido.

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Están proliferando tanto los directos de chicas en bikini dentro de una piscina hinchable que algunos puristas de Twitch no entienden qué está sucediendo.

“Entré en Twitch y, en serio, estaba confundida con qué tipo de aplicación estaba usando. Qué ha pasado con Twitch? De verdad que quiero saberlo”, publicó en Twitter una usuaria que compartió las vistas previas de varias de estas emisiones.

Y entre esos streamings, titulares como “Yoga al comienzo del vídeo, baile al final” (con imágenes de una chica vestida de gata) u vídeos donde otras usuarias que venden sesiones de ejercicio físico y al final acaban aceptando enviar fotos suyas por privado. Incluso la creadora con más subscriptores de Twitch, Amouranth, reconoció que desde que se tiró a la piscina hinchable, sus seguidores han aumentado, y con ellos, su cuenta corriente se llena de ceros.

“La mayor cantidad de espectadores aparecen cuando estás en el jacuzzi mostrando sólo una cierta cantidad de pierna o brazo antes de entrar”, reconoció durante una charla. “Si ven una pierna, lo flipan. Y si son nuevos, piensan, ‘¿cómo será el resto de esta chica?’. Entonces se quedan y lo descubren”, agregó.

El debate está servido, por un lado hay quienes defienden la libertad de las mujeres para usar su sensualidad -con límites- como les plazca… faltaría más. Por otro, se encuentran aquellos que se oponen al recurso fácil de la sexualización del contenido en Twitch porque lo entienden como una minusvaloración de la plataforma como un espacio de creación creativa -y porque perjudica su capacidad para atraer a nuevos subscriptores-. Y por último, los temores de aquellos padres que antes permitían a sus hijos navegar en esta red social con cierta seguridad y que ahora -solo los que se dan cuenta- están viendo que cada vez hay más contenido no apto.

A no ser que Twitch vuelva a cambiar sus normas, este tipo de ‘streamings de jacuzzi’ son una manera legítima de llevar a cabo retransmisiones, le pese a quien le pese. Otra cosa es que haya acceso libre para que menores vean estos directos que rozan el erotismo (se pueden crear cuentas desde los 13 años de edad). Son ellos los que encontrarían otra vía más para convertirse en víctimas de estereotipos erróneos que podrían marcar sus pautas de comportamiento en la sociedad. Si Twitch mantiene estas normas, es responsabilidad de la plataforma el identificar el fondo y las formas que se usan en las emisiones, así como el restringir la entrada a jóvenes de determinadas edades, sólo así podrán volver a ganarse el respeto de los padres.

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