Turquía alza el vuelo con los drones de combate

Ezzedine SAID
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Los drones armados turcos han encadenado éxitos militares durante los últimos meses -ya sea en Siria, Libia o Azerbaiyán- y Ankara se ha propuesto sacar tajada para alzar el vuelo como exportador de estos aparatos.

Además de la dimensión puramente militar, estos aparatos ofrecen a Turquía una ventaja para expandir sus áreas de influencia en función de la política exterior del presidente Recep Tayyip Erdogan.

En Siria, Turquía recurrió a los drones de combate para vengar la muerte de decenas de sus soldados y detener el avance de las fuerzas del régimen en la provincia rebelde de Idlib (noroeste).

En Libia, aviones teledirigidos turcos socorrieron al gobierno de Trípoli, aliado de Ankara, frente a las fuerzas del general disidente Jalifa Haftar que habían llegado a las puertas de la capital.

Y hace unos meses los drones turcos permitieron al ejército azerbaiyano derrotar a las fuerzas armenias en el conflicto de Nagorno Karabaj.

Estas guerras permitieron promocionar las proezas de los drones turcos en un momento en que Turquía intenta promover la exportación de sus equipos militares, sobre todo de estos dispositivos.

"En términos de relación calidad-precio, somos los mejores. Hay distintos drones en el mundo, pero si comparamos sus precios y características con los nuestros, la diferencia es enorme", afirmó a la AFP el director de las Industrias Turcas de Defensa (SSB), Ismail Demir.

- "Ser líderes" -

"Si otro país fabrica un sistema de drones con las mismas características que el nuestro, su precio será el doble", asegura Demir, en su oficina de Ankara.

SSB, dependiente de la presidencia turca, supervisa las empresas públicas del sector de la defensa, incluida Turkish Aerospace, que fabrica el dron Anka.

"Quisimos lanzarnos en un ámbito en el que pudiéramos ser líderes o estar a la vanguardia de las nuevas tecnologías, y los drones son perfectos para eso", explica Demir.

El ejército usó los primeros drones armados fabricados en Turquía en 2016 contra los rebeldes kurdos del PKK en el sureste del país.

Turkish Aerospace firmó en diciembre con Túnez su primer acuerdo de exportación para su dron Anka, valorado en 80 millones de dólares (67 millones de euros).

Y la compañía privada Baykar, dirigida por un yerno del presidente Erdogan, ya exportó en los últimos años su modelo estrella, el Bayraktar TB2, a Ucrania, Catar y Azerbaiyán.

"Nuestra industria de la defensa da prioridad naturalmente a nuestras propias necesidades, pero su viabilidad pasa por la exportación", recalca Demir.

"Muchos países del este y sur de Asia, Oriente Medio y norte de África, e incluso de Europa, están interesados en nuestros sistemas y drones. Sus representantes vinieron a Turquía y algunos de ellos están examinando nuestras ofertas", añade.

- Sanciones estadounidenses -

En diciembre, Estados Unidos prohibió la atribución de nuevos permisos de exportación de armas a SSB e impuso sanciones a su director en represalia por la compra de misiles S-400 rusos por parte de Turquía.

Demir resta importancia al impacto de estas sanciones y asegura que Turquía podrá fabricar localmente los componentes y equipos que no pueda obtener de Estados Unidos.

"Puede que lleve un poco de tiempo y que sea caro, pero al final lo haremos", vaticina.

En un mercado de defensa muy competitivo, Demir afirma que algunos países "exportadores tradicionales" ven con malos ojos el ascenso de Turquía.

"Siempre que quieres entrar en un mercado, hacen cuanto pueden por impedirlo", dice. "La única forma de superar esta dificultad es que la calidad del producto hable en términos de precio y rendimiento".

El dron Anka, de 8,6 metros de largo y 17,6 metros de envergadura, se fabrica en las instalaciones de Turkish Aerospace en Ankara. La empresa emplea a unas 10.000 personas, incluidos 3.000 ingenieros.

"Lo que hace que Anka sea especial es que la mayoría de sus componentes, las piezas importantes, se diseñan y fabrican en Turquía", presume Serdar Demir, vicepresidente de Turkish Aerospace, encargado de marketing y comunicaciones. "Es el producto más local, no dependemos de otros países".

Él enumera una serie de atributos del vehículo aéreo que sedujeron al primer comprador internacional: "una autonomía de 25 horas en el aire, una carga útil de 250 kilos" y el hecho de que está "adaptado al clima cálido".

- "Cambiar la situación" -

Según Emre Caliskan, analista del gabinete IHS Markit, una de las razones que llevó a Turquía a desarrollar drones es la pérdida de pilotos por las purgas que siguieron a la intentona golpista contra el presidente Erdogan en 2016.

"Turquía terminó con menos pilotos de F-16 que cazas F-16. Formar nuevos pilotos de F-16 lleva cuatro años, mientras que bastan nueve meses para pilotar drones", explica.

"Turquía ha intentado compensar el déficit de capacidad de la aviación con tecnología de los drones", añade.

Según él, esto ha permitido a Turquía "incluso como potencia media, desafiar militarmente los intereses de países de primer rango".

"El éxito de los drones turcos contra los sistemas de defensa rusos ha cambiado la situación en favor de Turquía al invertir la relación de fuerzas en Siria, Libia y Nagorno Karabaj", dijo.

"Tener capacidad de combate con drones es una fuente crucial de poder militar. Y este poder militar es una ventaja al servicio de la política exterior", resume Can Kasapoglu, analista de temas de defensa del centro de reflexión Edam en Estambul.

¿Y de acercamiento? El presidente Erdogan afirmó el martes que Arabia Saudita, implicada en la guerra en Yemen, quiere comprar a Ankara drones de combate, a pesar de sus relaciones bilaterales muy tensas.

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